El dólar colombiano ante el nuevo Congreso

El dólar cerró el 17 de julio en 3.262,24 pesos, con un alza diaria de 40,83 unidades sobre la TRM previa. Esa variación se originó en una combinación de toma de utilidades, debilidad en Wall Street y renovada tensión geopolítica en Oriente Medio. Los datos de volumen muestran 2.045 operaciones por 1.729 millones de dólares, con un rango intradía entre 3.234 y 3.280. El saldo semanal, sin embargo, sigue siendo negativo: la TRM bajó 2,54 por ciento en siete días y acumula una caída de 20,1 por ciento frente al mismo día del año anterior.

¿Qué tres variables dominan el comportamiento actual?

Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, distingue tres factores que explican el movimiento reciente. El primero es externo y proviene de la inflación estadounidense: el IPC de junio cayó 0,4 por ciento mensual, la mayor baja desde abril de 2020, y situó la tasa anual en 3,5 por ciento, por debajo del 3,8 por ciento esperado. La inflación subyacente se mantuvo plana en 2,6 por ciento anual. El segundo elemento es local y se relaciona con las expectativas sobre el ajuste fiscal del nuevo gobierno y el ritmo de emisión de TES, cuyo cupo para 2026 ya alcanzaba el 78 por ciento a mitad de año. El tercer factor es geopolítico y se concentra en el repunte de precios del crudo Brent, que cerró en 88,10 dólares tras subir 4,6 por ciento en una sola jornada.

El dólar colombiano ante el nuevo Congreso

El espejo de las monedas petroleras

Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores, sostiene que el dólar en Colombia ha funcionado como reflejo de otras monedas de países exportadores de petróleo. Esa correlación se rompió solo durante las dos elecciones presidenciales recientes. Según su lectura, variables como el narcotráfico, las remesas o los déficits fiscales ocupan un lugar secundario frente a la dinámica global del dólar, las tendencias regionales y el precio del crudo. La reacción observada tras la primera vuelta de 2022 resulta idéntica en magnitud a la actual, pero en sentido contrario. Esta simetría sugiere que los mercados responden más a cambios en el ciclo de materias primas que a discursos políticos locales.

El riesgo de aislar el análisis político

Carlos Romero Luna advierte que el comportamiento del dólar no puede atribuirse de manera exclusiva a factores internos. Colombia ha seguido una trayectoria similar a la de otras economías exportadoras de materias primas, influida principalmente por el precio del petróleo, la política monetaria de la Reserva Federal y la fortaleza global del billete estadounidense. Los procesos electorales generan volatilidad de corto plazo porque los mercados reaccionan a expectativas, pero los resultados finales son los que determinan la dirección sostenida de los flujos. Esta distinción resulta clave para evitar interpretaciones excesivamente localistas que suelen amplificar el ruido en periodos de transición institucional.

El margen de maniobra del nuevo Congreso

La instalación del Congreso el 20 de julio coincide con una tercera semana bursátil acortada por el festivo. Los legisladores enfrentan la tarea de aprobar el cupo de endeudamiento y definir el ritmo de colocación de TES para el segundo semestre. Si las mayorías priorizan señales de disciplina fiscal, el mercado podría interpretar un menor riesgo de emisión excesiva y presionar a la baja el dólar. En cambio, cualquier retraso en la aprobación o señales de mayor gasto público sin financiamiento claro podrían reforzar la aversión al riesgo y ampliar el rango superior hacia 3.320 pesos. La experiencia de 2022 muestra que la volatilidad electoral suele durar entre cuatro y seis semanas antes de estabilizarse según los datos concretos de ejecución presupuestal.

La variable que puede alterar el escenario base

El precio del Brent se sitúa ahora en 88,10 dólares tras un alza semanal superior al 10 por ciento. Si la escalada continúa y el crudo alcanza la zona de 95 dólares, la aversión al riesgo se extendería a las monedas emergentes y el dólar colombiano podría rebotar por encima de 3.320 pesos. Una nueva tregua diplomática, por el contrario, devolvería al peso hacia la parte baja del rango entre 3.200 y 3.320. La Reserva Federal entrará en periodo de silencio antes de su reunión del 28 y 29 de julio, mientras el Banco de la República definirá su postura el 31 del mismo mes. Ambos calendarios limitan la información nueva y aumentan la sensibilidad del mercado a cualquier dato de inflación o flujo de capitales que aparezca antes de esas fechas.

Impacto en importadores y exportadores

Las empresas que dependen de insumos importados enfrentan un costo de reposición más alto mientras el dólar se mantenga por encima de 3.250 pesos. Los márgenes de sectores como la industria farmacéutica, el ensamblaje automotor y la manufactura ligera se comprimen cuando la TRM sube 40 pesos en una sola jornada. En el lado opuesto, los exportadores de café, flores y carbón registran un ingreso adicional por cada peso de depreciación. Sin embargo, el efecto neto sobre la balanza comercial depende también del precio del petróleo, ya que Colombia sigue siendo importador neto de productos refinados. Un Brent sostenido en 88 dólares mejora los términos de intercambio y compensa parcialmente la volatilidad cambiaria para el conjunto de la economía.

Riesgos de contagio desde Oriente Medio

Los ataques consecutivos a infraestructura iraní y la amenaza de cierre del estrecho de Bab el-Mandeb elevan la prima de riesgo geopolítico. Si Teherán responde con acciones que afecten el suministro global de crudo, el precio del Brent podría superar rápidamente los 95 dólares y arrastrar al dólar colombiano fuera del rango proyectado. Los fondos de cobertura ya han aumentado sus posiciones largas en petróleo, lo que añade presión alcista adicional. Una interrupción prolongada del flujo por el canal de Suez o el estrecho de Ormuz complicaría además el transporte de contenedores y elevaría los costos logísticos de importaciones colombianas, amplificando el efecto inflacionario local.

Perspectivas para las próximas tres semanas

El escenario base sigue siendo un rango entre 3.200 y 3.320 pesos mientras no se produzcan sorpresas en la inflación estadounidense o en el frente geopolítico. La posesión presidencial el 7 de agosto marcará el siguiente punto de referencia para los mercados. Hasta entonces, la combinación de semanas bursátiles cortas, periodo de silencio de la Reserva Federal y datos de inflación local del Dane limitará la información disponible. Los operadores mantendrán posiciones reducidas y reaccionarán principalmente a movimientos del crudo y a cualquier señal temprana sobre el tono fiscal del nuevo gobierno. La historia reciente indica que los ajustes más duraderos ocurren después de que se conozcan los primeros datos de ejecución presupuestal, no antes de la instalación del Congreso.

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