Lionel Scaloni y Luis de la Fuente alcanzarán la final del Mundial 2026 sin haber dirigido nunca en Primera División. Ambos exdefensas transitaron trayectorias similares: iniciaron en categorías inferiores y se consolidaron en selecciones juveniles antes de asumir el mando absoluto de sus selecciones mayores.

Scaloni tomó el control de Argentina tras la salida de Sampaoli y reconstruyó el equipo desde la base. De la Fuente asumió España tras el despido de Luis Enrique y mantuvo el trabajo previo en las categorías inferiores. En ambos casos, el éxito derivó de la continuidad en estructuras nacionales y del conocimiento profundo de jugadores formados en casa, no de experiencia en clubes de élite.
El dato revela un patrón: el camino hacia la cima puede prescindir del banquillo de Primera cuando se domina el ecosistema de selecciones y se prioriza la estabilidad sobre el prestigio de clubes. Esta ruta, antes vista como secundaria, demuestra que la gestión de talentos en etapas tempranas puede bastar para competir al máximo nivel internacional.
