Un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz elevaría el Brent hasta 150 dólares por barril, según Capital Economics. Los inventarios de la OCDE ya están en mínimos históricos y los desvíos de crudo mediante oleoductos cubren solo un tercio del flujo anterior. Esa capacidad de amortiguación se agota rápidamente.

En ese escenario, la inflación estadounidense rozaría el 5 % y el crecimiento se situaría por debajo del 1 % en la segunda mitad de 2026. Europa sufriría un choque estanflacionario más intenso: el crecimiento de la eurozona se estancaría y la inflación superaría el 6 %. El Reino Unido se aproximaría a la recesión con precios al alza cercanos al 7 %.
Los bancos centrales responderían endureciendo la política monetaria. Las tasas de fin de año se situarían en 4,63 % en Estados Unidos, 3,25 % en la eurozona y 4,75 % en el Reino Unido. China, que ha reducido sus importaciones más del 40 % interanual, no podrá sostener esa estrategia indefinidamente sin tensionar aún más el equilibrio global.
