Jingye exige compensación británica por nacionalización de British Steel

La siderúrgica china Jingye ha reclamado al Gobierno británico una indemnización completa por las pérdidas derivadas de la nacionalización de British Steel, anunciada la semana pasada. La empresa considera que la medida se adoptó de forma precipitada y sin un plan de gestión viable, lo que afecta tanto sus inversiones como el empleo en el sector.

Orígenes de la disputa y adquisición inicial

Jingye adquirió British Steel en 2020 cuando la compañía británica se encontraba al borde de la quiebra. Durante los cinco años siguientes, la firma china inyectó capital significativo para mantener operativos los altos hornos y preservar miles de puestos de trabajo. Esta inversión se documentó de manera detallada y ahora forma la base de la reclamación presentada ante las autoridades británicas.

La transferencia a manos públicas se produjo tras la aprobación de la Ley de Nacionalización de la Industria del Acero, que otorga al Ejecutivo la facultad de asumir el control cuando considera que el sector tiene interés estratégico para la economía nacional. El Gobierno argumentó que no se alcanzó un acuerdo beneficioso para los contribuyentes, por lo que procedió a la expropiación.

Postura de Jingye y acciones legales iniciadas

En un comunicado emitido este domingo, Jingye exigió una compensación “oportuna, íntegra y efectiva”. La empresa subrayó que no cederá en la reclamación de todas las inversiones realizadas y que ya ha iniciado consultas conforme al acuerdo bilateral de inversión entre China y el Reino Unido. Además, se reserva el derecho de recurrir al arbitraje internacional y de exigir responsabilidad legal a funcionarios y directivos implicados.

Jingye exige compensación británica por nacionalización de British Steel

La compañía china sostiene que el Gobierno británico ignoró la contribución sostenida de Jingye y ofreció una compensación prácticamente nula. Esta posición contrasta con la necesidad declarada por Londres de garantizar la continuidad de la producción de acero, un insumo clave para construcción, transporte, energía y defensa.

Respuesta china y contexto diplomático

El Ministerio de Exteriores de China reaccionó el sábado anterior afirmando que Pekín tomará las medidas necesarias para proteger los derechos de sus empresas. La declaración instó al Reino Unido a buscar una solución de compensación aceptable para ambas partes, sin escalar tensiones comerciales.

La nacionalización se enmarca en una estrategia británica más amplia aprobada en marzo, cuyo objetivo es que hasta el 50 % del acero consumido en el país sea de producción nacional. Los sindicatos británicos han aplaudido la medida, mientras que analistas advierten que la disputa podría afectar futuras inversiones chinas en sectores estratégicos del Reino Unido.

Implicaciones para el sector y relaciones bilaterales

La decisión británica de nacionalizar British Steel se produce tras una intervención financiera en abril de 2025 para evitar el cierre abrupto de los altos hornos. Aunque el Ejecutivo defiende la medida como necesaria para preservar capacidad industrial, Jingye argumenta que la falta de diálogo previo generó pérdidas evitables tanto para los contribuyentes como para la propia empresa.

El caso ilustra las tensiones entre la protección de intereses nacionales y el respeto a los derechos de inversores extranjeros. Cualquier resolución mediante arbitraje internacional podría sentar precedentes para otras nacionalizaciones en Europa y modificar el cálculo de riesgo de empresas chinas que operan en el continente.

Por ahora, ambas partes mantienen posiciones firmes: el Reino Unido defiende la nacionalización como garantía de futuro para la industria del acero, mientras Jingye insiste en que sus inversiones deben ser reconocidas y compensadas de forma íntegra.

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