La encuesta SAFE del Banco Central Europeo revela que las empresas de la zona euro anticipan un crecimiento más contenido tanto en precios de venta como en costes de producción y salarios durante los próximos doce meses. Esta expectativa marca un cambio de tono respecto a trimestres anteriores y sugiere que las presiones inflacionarias podrían estar perdiendo intensidad de forma gradual.
Expectativas salariales en descenso
El promedio de empresas consultadas redujo su previsión de incremento salarial al 2,5 %, frente al 2,8 % del trimestre previo. Este ajuste no responde únicamente a una menor inflación esperada, sino también a la percepción de que el mercado laboral empieza a enfriarse en varios países miembros. Las compañías parecen anticipar menor presión para retener talento mediante subidas agresivas, lo que podría traducirse en una negociación colectiva más contenida durante el próximo año.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se considera que la muestra incluye mayoritariamente pymes. Estas organizaciones suelen carecer de márgenes amplios para absorber incrementos salariales sostenidos, por lo que la moderación anunciada podría aliviar tensiones financieras internas y facilitar la planificación de inversiones productivas.
Costes de insumos y respuesta a Oriente Medio
Las empresas estiman que los costes de insumos no laborales subirán un 5,2 %, un descenso respecto al 5,8 % anterior. La guerra en Oriente Medio aparece como factor determinante: un 36 % de las firmas busca activamente nuevos proveedores y un 31 % prioriza el uso eficiente de energía. Estas medidas indican una estrategia defensiva que podría elevar temporalmente los costes logísticos, pero que a medio plazo busca reducir la dependencia de rutas y proveedores vulnerables.

El aumento de existencias por parte del 21 % de las empresas y la revisión de contratos de seguros por el 15 % reflejan una gestión de riesgos más sofisticada. Sin embargo, solo el 8 % ha reducido su actividad exportadora hacia mercados afectados, lo que sugiere que la mayoría prefiere mantener presencia comercial y absorber el impacto mediante diversificación antes que mediante retirada.
Financiación de la inteligencia artificial
El 72 % de las compañías planea financiar sus inversiones en inteligencia artificial con recursos internos. Esta preferencia por autofinanciación reduce la exposición a tipos de interés elevados, pero también limita la escala de los proyectos. Las opciones de capital riesgo y emisión de deuda apenas alcanzan el 6 % y el 1 % respectivamente, lo que indica cautela ante un entorno de financiación externa más restrictivo.
Esta decisión podría frenar la adopción rápida de tecnologías disruptivas en empresas medianas, creando una brecha competitiva con grandes corporaciones que sí acceden a mercados de capital. El resultado a largo plazo podría ser una concentración de productividad en un reducido grupo de actores.
Perspectivas de distintos actores
Desde el punto de vista de las empresas, la moderación de costes ofrece un respiro tras años de alta inflación, aunque el 29 % sigue señalando la situación económica general como principal obstáculo al crédito. Los empleados, por su parte, podrían ver limitadas sus expectativas de mejora salarial real si la inflación subyacente no desciende al mismo ritmo. Los inversores observan con atención el aumento del saldo neto de empresas que reporta tipos de interés más altos, que pasó del 26 % al 42 % en un solo trimestre.
El BCE, mientras tanto, obtiene señales mixtas: la desaceleración de expectativas de precios y salarios respalda la actual política monetaria, pero la persistencia de tensiones geopolíticas añade incertidumbre sobre la trayectoria futura de la inflación energética.
Riesgos latentes y escenarios futuros
Uno de los principales riesgos radica en que la búsqueda de nuevos proveedores eleve estructuralmente los costes logísticos sin que se refleje de inmediato en las encuestas. Si las cadenas de suministro se fragmentan más de lo previsto, la moderación actual podría revertirse en 2027. Otro riesgo es que la autofinanciación de proyectos de inteligencia artificial limite la innovación en pymes, reduciendo la capacidad de la eurozona para competir globalmente en productividad.
En el escenario más favorable, la combinación de menor presión salarial y costes energéticos controlados podría contribuir a una inflación más estable y permitir al BCE iniciar recortes de tipos sin temor a un repunte. En el escenario adverso, cualquier escalada en Oriente Medio que afecte el suministro energético volvería a empujar los costes de insumos por encima de las previsiones actuales.
La evolución de estas variables dependerá tanto de la capacidad de las empresas para ejecutar sus planes de diversificación como de la evolución del conflicto geopolítico y de las decisiones de política monetaria que tome el BCE en los próximos trimestres.
