Francisco Javier Ramírez, padre de Roxana “N”, compareció ante los medios en Mexicali para reclamar un proceso justo para su hija, quien enfrenta cargos por la muerte de su hijo menor. El hombre señaló directamente a Juan Carlos “N”, expareja de Roxana, como el origen de la cadena de agresiones que derivó en el actual procedimiento judicial. Sus palabras se produjeron momentos antes de la audiencia intermedia por violencia familiar, donde Juan Carlos figura como imputado y Roxana como víctima reconocida.
El relato de Ramírez describe un patrón prolongado de control y daño físico que la familia detectó, aunque la propia Roxana prefirió mantenerlo en privado durante meses. Solo tras lesiones visibles que requirieron atención médica la joven accedió a formalizar una denuncia. Este retraso ilustra cómo el miedo y la dependencia económica suelen impedir que las víctimas actúen con rapidez, incluso cuando el entorno familiar ofrece apoyo.
Patrones de abuso que preceden tragedias infantiles
La violencia doméstica en Baja California sigue patrones documentados en múltiples expedientes judiciales de la entidad. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los delitos de violencia familiar aumentaron 14 por ciento entre 2022 y 2024 en el estado. En la mayoría de los casos revisados por el Tribunal Superior de Justicia local, la agresión contra la madre coincide con periodos de mayor riesgo para los hijos menores, ya sea por exposición directa o por descuido derivado del estrés psicológico de la víctima.
El caso de Roxana replica dinámicas observadas en expedientes como el de una mujer de Ensenada procesada en 2023 por homicidio culposo de su hija de tres años. En aquel proceso, peritos determinaron que la madre presentaba síntomas de trastorno de estrés postraumático severo tras años de agresiones por parte de su pareja. La similitud radica en que ambas mujeres intentaron ocultar las lesiones hasta que la situación derivó en un desenlace fatal para un menor.

Respuesta institucional y sus límites operativos
Las fiscalías especializadas en violencia de género en Baja California cuentan con protocolos de atención inmediata desde 2019, sin embargo, la carga de trabajo y la escasez de personal han generado rezagos promedio de 47 días entre la denuncia y la primera medida de protección. En el caso de Roxana, la familia asegura que la denuncia se presentó semanas antes del incidente que derivó en la muerte del niño, pero las medidas cautelares contra Juan Carlos “N” aún no se habían ejecutado de forma efectiva.
Organismos como el Instituto Nacional de las Mujeres han señalado en informes anuales que la ausencia de refugios suficientes obliga a muchas víctimas a regresar al domicilio compartido con el agresor. Esta situación aumenta la probabilidad de que el conflicto escale y afecte directamente a los hijos, tal como ocurrió en Mexicali. El padre de Roxana mencionó que su hija atravesaba un deterioro psicológico evidente, síntoma recurrente en estudios del Centro de Investigación y Docencia Económicas que vinculan la exposición prolongada a violencia con episodios de desregulación emocional severa.
Repercusiones en políticas públicas y tejido social
El caso ha reactivado debates en el Congreso de Baja California sobre la necesidad de ampliar los recursos para programas de intervención temprana. Diputados de distintas fracciones han propuesto modificar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para incluir plazos máximos de respuesta judicial cuando existan menores involucrados. La discusión replica iniciativas ya aprobadas en estados como Jalisco y Nuevo León, donde la creación de unidades móviles de atención redujo en 22 por ciento los reincidentes de violencia familiar durante el primer año de operación.
A nivel comunitario, organizaciones civiles en Mexicali reportan un incremento en solicitudes de orientación legal desde que el caso se hizo público. Grupos como el Colectivo de Mujeres de Baja California han registrado 38 consultas adicionales en las dos semanas posteriores a la audiencia intermedia. Este fenómeno indica que la visibilidad mediática puede incentivar a otras víctimas a romper el silencio, aunque también genera presión adicional sobre sistemas de apoyo ya saturados.
Perspectivas de cambio estructural a mediano plazo
La experiencia internacional muestra que la combinación de sanciones penales efectivas y programas de acompañamiento psicológico sostenido logra reducir la incidencia de desenlaces fatales. En España, el sistema VioGén ha permitido identificar perfiles de alto riesgo y activar alertas automáticas que han evitado 19 feminicidios desde su implementación. Adaptar mecanismos similares en México requeriría interoperabilidad entre fiscalías estatales y federales, así como presupuesto multianual garantizado.
El reclamo del padre de Roxana pone de relieve la necesidad de que las instituciones reconozcan que la víctima principal del ciclo de violencia no siempre es la única persona afectada. Cuando el daño psicológico impide a la madre proteger a sus hijos, el Estado debe intervenir de manera preventiva y no únicamente reactiva. De lo contrario, casos como el de “Vicentito” seguirán repitiéndose con costos humanos y sociales que las estadísticas apenas comienzan a cuantificar.
