Plazos fijos retoman alza en julio según BCRA

Los datos del Banco Central de la República Argentina correspondientes a la primera semana de julio de 2026 muestran un incremento en los saldos de depósitos del sector privado tanto en cajas de ahorro como en plazos fijos. Esta recuperación se produce después de la contracción real observada en las colocaciones a más de treinta días durante junio. El segmento en moneda extranjera aportó el impulso más visible: los depósitos privados en dólares crecieron 503 millones de dólares y cerraron el mes en 39.347 millones, impulsados principalmente por el pago de capital e intereses del Bopreal por 1.028 millones de dólares. Parte de esos fondos se retiró, pero el saldo neto superó el nivel previo y ya se acerca a los 41.000 millones.

El Informe Monetario Mensual publicado el 7 de julio describe un junio marcado por estacionalidad en la demanda de dinero, operaciones del Tesoro y movimientos heterogéneos dentro del sistema financiero. La Base Monetaria se contrajo 1,2 por ciento en términos reales desestacionalizados y acumula diez meses consecutivos de caída. En relación con el producto bruto interno se ubicó en 3,9 por ciento, por debajo del registro de junio de 2025. En valores nominales la base creció 3,7 billones de pesos, con el Tesoro Nacional como principal fuente al utilizar fondos de su cuenta en el BCRA para atender vencimientos de deuda pública. La compra neta de divisas por parte del Banco Central, que alcanzó 1.418 millones de dólares, también contribuyó a la expansión que luego fue esterilizada mediante operaciones de mercado abierto y repos.

Plazos fijos retoman alza en julio según BCRA

Las tasas de corto plazo experimentaron un repunte transitorio hacia el cierre de junio, pero se normalizaron tras la última licitación del Tesoro. La caución bursátil cerró en 18,4 por ciento nominal anual, mientras que las cuentas remuneradas de prestadoras de servicios financieros se situaron en 13 por ciento. El plazo fijo mayorista TM20 terminó en 22,7 por ciento y el destinado a personas humanas en 19,2 por ciento. A diferencia de las tasas cortas, las de los plazos fijos mostraron menor volatilidad y cerraron junio en niveles similares a los de mayo.

Segmentación de tasas y recomposición de colocaciones

En la primera semana de julio el promedio general de tasas de depósitos bajó levemente de 21,61 a 21,29 por ciento nominal anual. El movimiento fue desigual: el plazo fijo para personas humanas subió de 19,2 a 19,27 por ciento, mientras que las prestadoras de servicios financieros bajaron de 22,53 a 22,12 por ciento y otras personas jurídicas de 21,86 a 21,22 por ciento. Los plazos fijos en dólares descendieron de 1,62 a 1,54 por ciento para personas humanas y de 1,42 a 1,37 por ciento para jurídicas. El relevamiento oficial también registró menores saldos en depósitos a la vista y un aumento simultáneo en cajas de ahorro y plazos fijos, con mayor impulso de las colocaciones a tasa fija que de las ajustables por CER.

Transformación estructural de la demanda de dinero desde 2023

Al finalizar el gobierno de Alberto Fernández los depósitos en pesos del sector privado no financiero representaban 12 por ciento del PBI, con 6,4 por ciento en depósitos a la vista y 5,5 por ciento en plazos fijos. Transcurridos 31 meses de la presidencia de Javier Milei, los depósitos a la vista en pesos descendieron 1,8 puntos del PBI mientras que los plazos fijos aumentaron 0,5 puntos. La demanda agregada de pesos cayó a 10,8 por ciento del PBI. En paralelo, los depósitos en dólares dentro del sistema bancario pasaron de 2 a 5,3 por ciento del PBI. La tasa de interés promedio de los plazos fijos en pesos se redujo de 251,7 a 18,6 por ciento nominal anual durante el mismo período.

Perspectivas de ahorradores minoristas frente a operadores mayoristas

Los pequeños ahorristas valoran la estabilidad relativa de las tasas de plazos fijos frente a la volatilidad de las tasas cortas y mantienen su preferencia por instrumentos que ofrecen rendimientos predecibles en un contexto de inflación aún elevada. Los operadores mayoristas, en cambio, priorizan la liquidez y han desplazado parte de sus fondos hacia cuentas remuneradas o instrumentos de muy corto plazo cuando las tasas de caución o repos resultan más atractivas. Esta divergencia explica por qué el segmento minorista mostró un repunte más sostenido en julio mientras que el mayorista exhibió mayor sensibilidad a los movimientos diarios de liquidez.

Implicancias para el sistema bancario y la política monetaria

El aumento de los plazos fijos reduce la presión sobre los pasivos a la vista y permite a los bancos planificar mejor el fondeo de largo plazo. Sin embargo, la mayor participación de depósitos dolarizados eleva la exposición del sistema a variaciones del tipo de cambio y exige una gestión más activa de los activos en moneda extranjera. Para el Banco Central, el repunte de colocaciones a plazo facilita la absorción de liquidez sin necesidad de elevar tasas de manera agresiva, aunque limita el margen para bajarlas si la demanda de dinero sigue mostrando estacionalidad elevada.

Riesgos de reversión y escenarios de mediano plazo

Una eventual aceleración de la inflación o un deterioro de la percepción sobre la sostenibilidad fiscal podría revertir el flujo hacia plazos fijos y presionar nuevamente las tasas cortas. Asimismo, cualquier señal de relajamiento en la política de esterilización podría alimentar expectativas de depreciación y desplazar fondos hacia el dólar, reduciendo los saldos en pesos. El escenario más probable para los próximos meses apunta a una estabilización gradual de las tasas de plazos fijos en torno a los niveles actuales, con un crecimiento moderado de las colocaciones siempre que no se produzcan shocks externos ni cambios abruptos en la regulación de depósitos en moneda extranjera.

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