Recuperación del 90% en servicio de agua de Tijuana

Las altas temperaturas de julio en Tijuana elevaron el consumo de agua potable hasta niveles que generaron intermitencias en varias colonias. La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) informó que el sistema opera ya al 90 % en la ciudad y al 100 % en Playas de Rosarito. Esta recuperación, sin embargo, no ha sido uniforme y deja expuestas tensiones estructurales que van más allá del evento climático inmediato.

El peso real de la conexión emergente

La obra de conexión emergente, con un costo entre 9 y 10 millones de pesos, permitió estabilizar el abastecimiento en zonas que habían quedado sin servicio durante varios días. Esta infraestructura temporal demostró ser efectiva para mitigar el pico de demanda, pero también evidenció que el sistema depende cada vez más de soluciones de corto plazo. Los tanques del sistema Cerro Colorado alcanzaron niveles superiores a dos metros, un dato que la directora Mónica Vega Aguirre presentó como indicador de avance. No obstante, esa cifra sigue por debajo de los parámetros ideales para enfrentar otra ola de calor prolongada.

La dependencia de una conexión de emergencia plantea interrogantes sobre la capacidad de planeación de largo plazo. Si las temperaturas extremas se repiten con mayor frecuencia, como sugieren los patrones climáticos regionales, el organismo podría verse obligado a activar este tipo de medidas de forma recurrente, elevando costos operativos y reduciendo margen de maniobra presupuestal.

Colonias rezagadas y desigualdad en la recuperación

Las colonias Mariano Matamoros, Buenos Aires, Jardín Dorado, Las Torres, 10 de Mayo, Azteca, Capistrano y Horóscopos continúan en proceso de normalización. En estas zonas, el retorno del servicio ha sido más lento debido a la topografía y a la antigüedad de las redes de distribución. Los residentes de estos sectores, muchos de ellos de ingresos medios y bajos, enfrentan interrupciones que afectan tanto el consumo doméstico como actividades económicas informales.

El contraste con Playas de Rosarito, donde el servicio ya opera al 100 %, ilustra cómo la ubicación geográfica y la prioridad de inversión determinan la velocidad de recuperación. Mientras tanto, las autoridades estatales encabezadas por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda han enfatizado la necesidad de mantener la coordinación entre CESPT y los municipios para evitar que las diferencias territoriales se amplifiquen.

Recuperación del 90% en servicio de agua de Tijuana

Perspectivas de residentes y organismos locales

Vecinos de las colonias aún afectadas reportan que la irregularidad del servicio obliga a almacenar agua en tinacos y cubetas, práctica que incrementa el riesgo de contaminación. Organizaciones comunitarias han solicitado mayor transparencia sobre los tiempos estimados de normalización y han cuestionado si las inversiones recientes priorizan zonas con mayor densidad turística o comercial.

Por su parte, representantes de CESPT destacan que el organismo ha mantenido operativos de refuerzo y que los niveles de almacenamiento muestran tendencia ascendente. Esta narrativa de recuperación gradual contrasta con la urgencia expresada por los afectados, quienes advierten que la falta de agua afecta la salud, la higiene y la continuidad de pequeños negocios.

Riesgos estructurales ante escenarios climáticos futuros

El evento de julio expone una vulnerabilidad más amplia del sistema hídrico de la región. El aumento sostenido de la población en Tijuana y la presión adicional derivada del nearshoring industrial podrían elevar la demanda base en los próximos años. Si las olas de calor se intensifican, la combinación de factores podría rebasar la capacidad actual de almacenamiento y distribución.

Un análisis de tendencias indica que la infraestructura construida hace décadas no fue dimensionada para picos de consumo tan pronunciados. La conexión emergente, aunque útil, no sustituye la necesidad de ampliar capacidad de almacenamiento y modernizar redes en las zonas más rezagadas. Sin estas inversiones, el margen de maniobra ante eventos extremos seguirá reduciéndose.

Implicaciones para la gestión del agua en Baja California

La experiencia de Tijuana ofrece lecciones para otros municipios del estado que enfrentan condiciones climáticas similares. La coordinación entre gobierno estatal, CESPT y autoridades municipales demostró ser clave para activar respuestas rápidas, pero también reveló la necesidad de protocolos más robustos de comunicación con la población.

El caso sugiere que los organismos operadores deben incorporar escenarios de demanda extrema en sus planes de contingencia de manera permanente, en lugar de reaccionar ante cada evento. Esto implica revisar contratos de abastecimiento, evaluar la viabilidad de nuevas fuentes y fortalecer programas de uso eficiente del agua entre los usuarios.

La recuperación reportada al 90 % representa un alivio parcial, pero deja pendientes estructurales que, de no atenderse, podrían convertir episodios como el de julio en situaciones recurrentes con costos sociales y económicos crecientes.

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