Riesgos fiscales y oportunidades laborales ante el envejecimiento global

El análisis del Fondo Monetario Internacional sobre la economía plateada revela que el envejecimiento poblacional no solo altera las tasas de crecimiento, sino que redefine las bases de la estabilidad fiscal y la productividad en las próximas décadas. Las proyecciones indican que la mejora en la salud de las personas mayores podría agregar 0,4 puntos porcentuales anuales al PIB mundial entre 2025 y 2050, siempre que las políticas laborales se ajusten de manera oportuna. Esta estimación surge de datos microeconómicos de un millón de individuos en 41 economías, donde la capacidad cognitiva de una persona de 70 años en 2022 equivale a la de alguien de 53 años en 2000.

Mejoras sanitarias que amplían la fuerza laboral

El avance en la expectativa de vida saludable permite que más personas mantengan empleos de mayor calidad hasta edades avanzadas. Las encuestas analizadas muestran que las mejoras cognitivas observadas en una década elevan en 20 puntos porcentuales la probabilidad de permanecer activo en el mercado laboral. Al mismo tiempo, el promedio de horas trabajadas por semana aumenta en seis y los ingresos laborales de quienes mantienen empleo crecen cerca de un 30 por ciento. Estos efectos se vinculan directamente con una reducción en la fragilidad física, que pasó de equivaler a 56 años en 2000 a 70 años en 2022. Los países que logren extender estas tendencias podrían compensar parte de la menor oferta de trabajadores jóvenes mediante una mayor participación de los mayores de 65 años.

Riesgos fiscales y oportunidades laborales ante el envejecimiento global

Presiones sobre los sistemas previsionales y de salud

Aunque el envejecimiento saludable ofrece beneficios, la transición demográfica genera tensiones estructurales en los presupuestos públicos. Para 2035 todas las economías avanzadas y los principales mercados emergentes habrán cruzado su punto de inflexión, momento en que la proporción de población en edad de trabajar comienza a declinar. Esta dinámica reduce la base tributaria mientras aumenta el gasto en pensiones y atención médica. El informe calcula que cerca de la mitad de las economías necesitarán saldos primarios más elevados a partir de 2030 para mantener estable la relación deuda-PIB. China, Japón y Estados Unidos figuran entre los casos donde la brecha entre tasa de interés y crecimiento se deteriorará con mayor rapidez.

Desigualdades persistentes entre regiones y grupos sociales

Las brechas en salud funcional no desaparecen con el paso del tiempo. Los adultos mayores en economías emergentes mantienen puntuaciones cognitivas inferiores a las de economías avanzadas incluso después de controlar por edad, género, educación y riqueza. Dentro de cada país, los residentes rurales, las personas con menor nivel educativo y los hogares de bajos recursos presentan peores indicadores de salud. Estas diferencias limitan el alcance de las políticas que buscan elevar la participación laboral de los mayores. Si no se abordan, las mejoras agregadas podrían concentrarse en los quintiles de mayores ingresos, amplificando la desigualdad en los mercados laborales de Europa y América Latina.

Escenarios de compensación mediante políticas integradas

El FMI estima que la combinación de tres medidas podría recuperar 0,6 puntos porcentuales de crecimiento anual durante los próximos 25 años. Estas medidas incluyen el fortalecimiento del capital humano después de los 50 años, el aumento gradual de la edad efectiva de retiro y la reducción de la brecha de participación entre hombres y mujeres. En el largo plazo, hasta 2100, el impulso promedio sería de 0,3 puntos porcentuales anuales. Los mayores dividendos fiscales aparecerían en Grecia e Italia, donde el espacio adicional superaría los 4 puntos del PIB, mientras que en China y Reino Unido el margen resultaría inferior al 1 por ciento. La efectividad de este paquete depende de la velocidad con que cada país implemente reformas en sistemas de salud y jubilaciones.

Incertidumbres asociadas a la migración y la integración financiera

El documento también considera el papel de los flujos migratorios hacia economías envejecidas y la apertura financiera internacional. En países de bajos ingresos, la eliminación gradual de barreras al capital externo hasta 2070 podría elevar el PIB y el PIB per cápita en 19 puntos porcentuales respecto de un escenario sin cambios. Sin embargo, esta proyección asume condiciones de estabilidad macroeconómica que no siempre se mantienen en contextos de alta volatilidad. Un aumento simultáneo de la migración hacia economías avanzadas podría generar tensiones sociales y políticas que reduzcan el apoyo público a las reformas laborales necesarias.

Implicaciones para la innovación y la productividad agregada

La desaceleración del crecimiento poblacional afecta también los ritmos de innovación. Cuando la fuerza laboral total crece más lentamente, disminuye el recambio generacional en sectores intensivos en conocimiento. El informe vincula esta tendencia con una menor dinámica en la productividad total de los factores. Las economías que no logren incorporar trabajadores de mayor edad en roles de alta calificación enfrentarán un doble desafío: menor oferta laboral y menor capacidad de adaptación tecnológica. India y varios países de ingresos bajos podrían mitigar este efecto si combinan las políticas de salud con mayor acceso a educación continua.

Las proyecciones del organismo subrayan que ninguna medida aislada compensará el impacto demográfico completo. La combinación de salud mejorada, retiro más tardío y mayor equidad de género genera dividendos fiscales significativos solo cuando se aplica de manera simultánea y sostenida durante varias décadas. Los responsables de política deben evaluar la secuencia de reformas según las condiciones iniciales de cada economía, evitando suponer que los avances en longevidad saludable se distribuirán de forma uniforme.

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