El mercado inmobiliario peruano ha incorporado un nuevo filtro decisivo: la reputación de la empresa. Según Best Place to Live®, el 70% de quienes adquieren vivienda consulta experiencias previas de otros compradores antes de cerrar la operación. Esta práctica responde a la necesidad de reducir riesgos en una transacción de alto valor y coincide con datos de Nielsen que ubican las recomendaciones de usuarios como la fuente publicitaria más confiable, con un 83% de preferencia.

El cambio se explica por el peso de los compradores jóvenes. Durante 2025, millennials y centennials representaron el 58% de las adquisiciones. Este grupo traslada al sector inmobiliario su hábito de revisar calificaciones y comentarios antes de cualquier decisión comercial. Como respuesta, Best Place to Live® lanzó el primer Rating Inmobiliario Residencial, que consolida más de 70 variables evaluadas por clientes reales y entrega una calificación de una a cinco estrellas.
Los resultados comerciales confirman el valor de la transparencia. Las inmobiliarias certificadas con entre 3,7 y 5 estrellas registraron en 2025 ventas 26,6% superiores a las no certificadas en Lima Metropolitana, pese a concentrar solo el 14,1% de la oferta. Esta brecha demuestra que la información verificada genera preferencia efectiva y obliga a las empresas a mejorar procesos de entrega y postventa para competir.
