El viernes 17 de julio el Taiex, principal índice de la Bolsa de Taipéi, sufrió su mayor descenso intradía en términos absolutos al perder 2.953,71 puntos y cerrar en 42.671,27, lo que representó una caída del 6,47 %. El detonante principal fue el desplome del 7,29 % de las acciones de TSMC, que concentra más del 40 % del índice. La empresa había anunciado horas antes un incremento de su presupuesto de capital para 2026 hasta un rango de 60.000 a 64.000 millones de dólares, por encima de la previsión anterior de 52.000 a 56.000 millones, con el objetivo de atender la demanda de chips avanzados para inteligencia artificial.
El movimiento resulta paradójico porque TSMC reportó simultáneamente beneficios récord en el segundo trimestre, con un crecimiento interanual del 77,4 % hasta 706.560 millones de dólares taiwaneses. El mercado, sin embargo, interpretó el aumento de gasto como una señal de que los retornos futuros podrían diluirse o de que la dependencia del sector respecto a la inteligencia artificial se ha vuelto excesiva.

El mensaje oculto tras el aumento de capex
El mercado taiwanés no castigó los resultados trimestrales, sino la decisión de elevar el gasto de capital. Esta reacción sugiere que los inversores perciben que la compañía está apostando por una expansión acelerada cuya rentabilidad no está garantizada en el corto plazo. Históricamente, los aumentos de capex en el sector de semiconductores han precedido periodos de menor margen operativo cuando la demanda de los clientes finales no crece al mismo ritmo. En este caso, la apuesta por la inteligencia artificial añade una capa adicional de incertidumbre porque los ciclos de adopción de esta tecnología siguen siendo volátiles y dependen de la capacidad de las grandes tecnológicas estadounidenses para monetizar sus modelos.
Repercusiones en toda la cadena de suministro
La caída no se limitó a TSMC. Empresas como UMC (-10 %), Nanya Technology (-9,91 %), MediaTek (-8,92 %) y Delta Electronics (-8,66 %) sufrieron descensos aún más pronunciados. Esta transmisión rápida de la presión vendedora revela la alta correlación existente entre los valores tecnológicos taiwaneses y la narrativa de la inteligencia artificial. Proveedores de materiales, ensambladores y diseñadores de chips comparten ahora un mismo factor de riesgo: cualquier revisión a la baja de las previsiones de gasto en IA puede desencadenar ventas masivas en el conjunto del sector.
La diversificación como respuesta de los gestores
Leonid Mironov, gestor de Gavekal Capital, señaló que el desplome refleja el deseo de los inversores de reducir su exposición concentrada en semiconductores y buscar activos alternativos. Esta lectura apunta a un cambio estructural incipiente: tras dos años de fuerte concentración en valores ligados a la IA, parte del capital institucional está empezando a reasignarse hacia sectores menos correlacionados. Si esta tendencia se consolida, las valoraciones de las empresas taiwanesas podrían estabilizarse en múltiplos más bajos incluso si los beneficios siguen creciendo.
Perspectivas de la industria frente a las del gobierno taiwanés
Para TSMC, el aumento de inversión refuerza su posición tecnológica frente a competidores como Samsung e Intel, que también están ampliando capacidad. Sin embargo, para el gobierno de Taiwán la mayor dependencia de la empresa respecto a un solo segmento de demanda representa un riesgo de concentración económica. Las autoridades locales han promovido durante años la diversificación hacia sectores como la biotecnología y las energías renovables, pero el peso de TSMC en el PIB y en el índice bursátil hace que cualquier corrección tecnológica tenga efectos macroeconómicos inmediatos.
Riesgos de ejecución y geopolíticos
El nuevo plan de capex implica construir plantas adicionales en Taiwán y Estados Unidos en un momento de tensiones comerciales y posibles restricciones a la exportación de equipos de litografía. Cualquier retraso en la puesta en marcha de estas instalaciones podría erosionar los márgenes previstos y generar nuevas decepciones en el mercado. Además, la concentración de la producción avanzada en Taiwán sigue siendo un factor de riesgo geopolítico que los inversores no pueden ignorar cuando evalúan la estabilidad a largo plazo de sus posiciones.
Tendencias probables para los próximos trimestres
Es previsible que la volatilidad del Taiex permanezca elevada mientras los inversores evalúan si el gasto adicional de TSMC se traduce en contratos concretos con los grandes clientes de IA. Una desaceleración en los pedidos de Nvidia o Microsoft podría amplificar las caídas. Por el contrario, si los resultados del tercer trimestre confirman que la demanda sigue superando la oferta de capacidad, el mercado podría recuperar parte de lo perdido. La clave radicará en la capacidad de la empresa para mantener márgenes superiores al 50 % a pesar del mayor volumen de inversión.
En paralelo, otros fabricantes taiwaneses podrían acelerar sus propios planes de diversificación hacia mercados menos expuestos a la inteligencia artificial, como la automoción o las comunicaciones 5G, con el fin de reducir la correlación con TSMC. Esta estrategia, sin embargo, requerirá varios trimestres para materializarse y no eliminará la dependencia estructural del sector respecto a la demanda global de chips avanzados.
