HERMOSILLO.- Los agentes de la Policía Municipal de Hermosillo disponen de un servicio especializado de atención psicológica que busca atender los efectos emocionales derivados de su labor diaria en contextos de alto riesgo. La medida, impulsada por la Jefatura de Policía y Tránsito Municipal, responde a la necesidad de ofrecer recursos internos que faciliten el cuidado de la salud mental sin que los elementos tengan que buscar atención fuera de su entorno laboral.
Karina Willis Montoya, responsable de la Unidad de Psicología Policial y Salud Mental, explicó que el trabajo policial exige una vocación sostenida a lo largo de los años, durante los cuales los oficiales enfrentan situaciones que pueden generar estrés acumulado. Los horarios extensos y la carga operativa habitual dificultan que muchos agentes busquen apoyo psicológico de forma privada, por lo que la disponibilidad del servicio dentro de la institución elimina barreras de acceso.
Atención integral para el personal operativo
El consultorio se ubica en el Centro de Inteligencia de Seguridad Municipal, sobre el bulevar Colosio. Cualquier elemento puede acudir directamente para recibir orientación o terapia. Willis Montoya destacó que la salud mental no debe interpretarse como una debilidad, sino como una herramienta necesaria para mantener el equilibrio profesional y personal. La unidad busca normalizar el uso de estos recursos entre los agentes, promoviendo una cultura institucional donde el autocuidado forme parte de las prácticas habituales.

La iniciativa también contempla la detección temprana de casos que requieran intervención. La responsable de la unidad pidió a quienes acuden a consulta que informen sobre compañeros que muestren señales de dificultad emocional, con el fin de ofrecer atención oportuna. Esta solicitud se basa en experiencias documentadas en otras entidades del país, donde la falta de seguimiento ha derivado en desenlaces graves.
Extensión del servicio a los núcleos familiares
El programa reconoce que el impacto de la labor policial no se limita al agente. Los familiares también experimentan tensión al observar las condiciones de riesgo que enfrenta su pariente. Por ello, la unidad permite que cónyuges, hijos u otros miembros del hogar accedan a sesiones de apoyo. Esta ampliación busca fortalecer la red de contención alrededor del oficial y reducir el aislamiento que a veces acompaña a las profesiones de seguridad pública.
El enfoque adoptado en Hermosillo coincide con esfuerzos similares que se han implementado en corporaciones de distintas regiones de México. En lugar de tratar los problemas de salud mental como asuntos individuales, la unidad los aborda como parte de las condiciones estructurales del trabajo policial. Esta perspectiva permite diseñar intervenciones que consideren tanto los factores operativos como las dinámicas personales y familiares.
Contexto institucional y desafíos persistentes
La creación de espacios como la Unidad de Psicología Policial refleja un reconocimiento creciente de que el desempeño efectivo de las funciones de seguridad requiere personal con estabilidad emocional. Las estadísticas nacionales sobre suicidios entre agentes de policía han impulsado a varias administraciones locales a revisar sus protocolos de atención. En este sentido, la disponibilidad del servicio en Hermosillo representa un paso concreto hacia la institucionalización de medidas preventivas.
El acceso directo al consultorio elimina trámites adicionales que podrían desalentar a los agentes. La ubicación dentro del Centro de Inteligencia de Seguridad Municipal facilita la integración de la atención psicológica con otras áreas operativas, lo que podría favorecer una respuesta más coordinada ante situaciones que requieran seguimiento multidisciplinario. La unidad continúa operando con el objetivo de que ningún elemento carezca de recursos para atender su bienestar mental.
