Veneno de alacrán contra tuberculosis resistente: potencial de la UNAM

La tuberculosis continúa causando más de un millón de muertes anuales a pesar de contar con tratamientos establecidos. El aumento de cepas resistentes ha llevado a investigadores mexicanos a explorar compuestos derivados del veneno de alacrán como posible alternativa terapéutica. Esta línea de trabajo, liderada por la UNAM en colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, se encuentra todavía en etapas preclínicas pero ya genera expectativas en la comunidad científica internacional.

Resistencia bacteriana y abandono terapéutico

El tratamiento estándar exige cuatro antibióticos durante al menos seis meses. Cuando los pacientes interrumpen el esquema por efectos secundarios o duración excesiva, la bacteria Mycobacterium tuberculosis desarrolla mutaciones que reducen la eficacia de fármacos como la bedaquilina. Datos de la OMS correspondientes a 2025 muestran 10.7 millones de casos y 1.2 millones de muertes, cifras que reflejan cómo la resistencia complica el control global de la enfermedad.

La mitad de los portadores de tuberculosis latente en México se concentra en Tijuana, donde las condiciones de acceso a servicios médicos agravan el riesgo de progresión a formas activas. Esta distribución geográfica obliga a diseñar estrategias que consideren tanto la vigilancia epidemiológica como las limitaciones de infraestructura local.

Veneno de alacrán contra tuberculosis resistente: potencial de la UNAM

Descubrimiento de moléculas en veneno de alacrán

El investigador emérito Lourival Domingos Possani identificó dos moléculas con actividad contra Mycobacterium tuberculosis. Las pruebas preclínicas demostraron eficacia comparable a los antibióticos más potentes actuales, incluso frente a cepas resistentes. Posteriormente, la síntesis química en laboratorio, con apoyo del investigador Richard Zare de Stanford, permitió registrar una patente y publicar resultados en revistas especializadas.

Una primera observación original es que estas moléculas podrían combinarse con isoniazida para crear un híbrido que acorte la duración del tratamiento. Sin embargo, la estabilidad de los compuestos sigue siendo un obstáculo técnico que requiere modificaciones estructurales antes de avanzar hacia ensayos clínicos.

Perspectivas de investigadores y organismos internacionales

Los científicos mexicanos enfatizan que el trabajo permanece en fase preclínica y que cualquier aplicación en humanos requerirá años adicionales de estudios toxicológicos y de farmacocinética. La OMS, por su parte, mantiene su foco en la ampliación de programas de diagnóstico rápido y en el cumplimiento de tratamientos convencionales, sin incorporar todavía compuestos experimentales en sus guías.

Desde la perspectiva de pacientes en zonas de alta incidencia, la posibilidad de un tratamiento más corto y con menos efectos adversos representa un incentivo claro para completar la terapia. No obstante, organizaciones de la sociedad civil advierten que la expectativa generada por noticias de avances preclínicos puede generar abandono prematuro de medicamentos probados si la población interpreta que existe ya una alternativa disponible.

Tuberculosis latente y formas subclínicas

Aproximadamente el 30 por ciento de las personas infectadas mantiene una infección latente sin síntomas ni capacidad de contagio. Solo el 5 por ciento desarrolla la enfermedad activa de inmediato. El fenómeno de la tuberculosis subclínica, en la que existen lesiones pulmonares sin manifestaciones clínicas evidentes, complica aún más la detección temprana y permite que individuos continúen transmitiendo la bacteria mientras realizan sus actividades habituales.

Una segunda observación original radica en que las estrategias de inmunoterapia, que buscan fortalecer la respuesta del propio organismo, podrían combinarse con los compuestos de veneno para limitar el daño pulmonar y reducir la carga bacteriana de manera simultánea. Esta aproximación dual aún carece de modelos preclínicos consolidados.

Riesgos de sobreestimación y barreras regulatorias

El principal riesgo radica en la posible sobreestimación de los plazos de desarrollo. Pasar de resultados preclínicos a un medicamento aprobado implica superar fases clínicas extensas, obtener financiamiento sostenido y cumplir requisitos regulatorios de agencias como la FDA y COFEPRIS. Cualquier interrupción en la cadena de financiamiento podría extender el horizonte de disponibilidad más allá de una década.

Además, la dependencia de especies de alacrán plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la extracción si el proyecto escalara a producción industrial. Aunque la síntesis química mitiga este problema, la pureza y reproducibilidad de las moléculas sintetizadas deben demostrarse a escala comercial.

Escenarios de adopción futura

Si los compuestos logran superar las pruebas de estabilidad y toxicidad, su incorporación a esquemas híbridos podría modificar los protocolos de tratamiento en países de alta carga como México, India y Sudáfrica. La reducción del tiempo de terapia a menos de cuatro meses disminuiría significativamente las tasas de abandono y, por ende, la aparición de nuevas resistencias.

Una tercera observación original sugiere que el mayor valor de esta investigación no reside únicamente en el compuesto mismo, sino en el modelo de colaboración internacional que permitió sintetizar y patentar las moléculas. Este esquema podría replicarse para otras enfermedades infecciosas donde la resistencia antibiótica representa un obstáculo creciente.

Los especialistas reiteran que, mientras el desarrollo continúa, los pacientes diagnosticados deben adherirse estrictamente a los tratamientos prescritos por personal médico calificado. Cualquier interrupción anticipada favorece la selección de cepas resistentes y debilita los esfuerzos colectivos por controlar una enfermedad que sigue siendo una prioridad de salud pública mundial.

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