En la apertura de operaciones del 24 de julio de 2026, el euro se cotizó a 19,88 pesos mexicanos, lo que supone un avance del 0,12 por ciento frente al cierre previo de 19,86 pesos, según los datos proporcionados por Dow Jones. Esta leve recuperación se produce después de dos jornadas consecutivas de ganancias para la divisa europea frente al peso, aunque el panorama más amplio sigue marcado por la debilidad acumulada tanto en el corto como en el largo plazo.
Durante la última semana el euro registró una contracción del 0,8 por ciento, mientras que en la comparación interanual la caída alcanza el 7,78 por ciento. Estos porcentajes reflejan la persistente presión que enfrenta la moneda única en un entorno de diferenciales de tasas de interés y de crecimiento económico desigual entre la zona euro y México.
Comportamiento reciente del tipo de cambio
El tipo de cambio euro-peso ha mostrado una tendencia positiva en los dos últimos días, lo que indica un fortalecimiento temporal del euro frente a la moneda mexicana. Sin embargo, este repunte se produce dentro de un rango de volatilidad que se sitúa actualmente en 6,48 por ciento, por encima del nivel de referencia de 5,56 por ciento. La mayor inestabilidad observada sugiere que los operadores están ajustando posiciones ante la proximidad de datos económicos relevantes tanto en Europa como en México.

Los analistas del mercado cambiario señalan que el euro ha perdido terreno frente al peso de manera sostenida desde mediados de 2025, impulsado principalmente por la divergencia en las políticas monetarias. Mientras el Banco de México ha mantenido una postura más restrictiva, el Banco Central Europeo ha optado por recortes graduales de tasas que han restado atractivo a los activos denominados en euros.
Factores que influyen en la cotización
El nivel de volatilidad superior al promedio refleja la sensibilidad del par EUR/MXN a noticias sobre inflación en la zona euro y a los reportes de actividad económica en México. En las últimas semanas, los datos de crecimiento del PIB mexicano han superado las expectativas, lo que ha proporcionado cierto soporte al peso. Al mismo tiempo, las cifras de empleo y consumo en varios países europeos han mostrado señales mixtas que limitan el impulso alcista del euro.
Además, el flujo de capitales hacia mercados emergentes ha influido en la dinámica del tipo de cambio. Inversionistas institucionales han reasignado parte de sus posiciones hacia activos mexicanos ante la perspectiva de estabilidad política y fiscal en el país, un movimiento que ha contribuido a la apreciación relativa del peso frente a la moneda europea.
Perspectivas para los próximos días
El entorno de mayor volatilidad obliga a los participantes del mercado a monitorear de cerca los próximos indicadores. En Europa se esperan datos de confianza del consumidor y cifras preliminares de inflación, mientras que en México se publicarán reportes sobre la balanza comercial y el comportamiento de las reservas internacionales. Cualquier desviación significativa respecto a las previsiones podría modificar el rumbo del tipo de cambio en el corto plazo.
Los especialistas coinciden en que el euro necesitaría catalizadores claros, como un repunte sostenido de la actividad industrial en Alemania o un cambio en el tono del Banco Central Europeo, para revertir la tendencia bajista observada en los últimos meses. Por el momento, el rango de negociación entre 19,70 y 20,10 pesos sigue siendo el escenario más probable para las próximas sesiones.
