Milei acelera la uberización de la clase media

El presidente Javier Milei protagonizó un fin de semana de descontrol verbal que incluyó saludar al candidato opositor Flavio Bolsonaro en Brasil e insultar al presidente Lula, además de agraviar a José Ignacio de Mendiguren en la Sociedad Rural. Estos episodios, ocurridos mientras representa al Estado argentino, evidencian una inestabilidad que trasciende la militancia y afecta la imagen institucional del país.

En paralelo, la economía muestra el costo social de las políticas aplicadas. En Rosario la tasa de locales vacíos alcanzó 12,5 % entre diciembre y junio, duplicando la vacancia previa. El modelo que prioriza la apertura comercial sin protección industrial ha provocado cierres de fábricas y comercios, transformando empleos estables en formas precarias de trabajo. El 88 % de los jóvenes de 18 a 29 años sigue creyendo en la educación pública como vía de ascenso, según datos de la UBA, pero la desconfianza oficial hacia lo público impide que esa expectativa se concrete.

La clase media, antes sostén del consumo y la producción nacional, migra hacia condiciones de subsistencia similares a las de plataformas de servicios. Los gobernadores dialoguistas condicionan su apoyo a las leyes pendientes —inviolabilidad de la propiedad y eventual suspensión de las PASO— a recibir primero recursos, lo que revela que la ideología ha cedido paso a cálculos presupuestarios inmediatos. El respaldo del FMI al programa económico coincide con el deterioro de la capacidad productiva argentina, sin que se vislumbre un mecanismo que recupere empleo e industria.

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