3,2 millones de maestros sin requisitos mínimos

El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) advierte que más de 3,2 millones de docentes en la región carecen de las competencias mínimas necesarias para ejercer la profesión. Esta cifra surge del documento “Estrategia de Educación 2030”, que identifica la calidad docente como el factor intraescolar con mayor impacto en los resultados de aprendizaje.

Según el informe, elaborado con datos de UNESCO y la Teacher Task Force de 2024, uno de cada cinco docentes de primaria y uno de cada cuatro de secundaria trabaja sin la formación mínima exigida. El organismo subraya que este déficit explica por qué el aumento de la cobertura escolar no se traduce en mejores aprendizajes.

Por qué el docente marca la diferencia

El CAF señala que, entre todos los elementos que un sistema educativo puede controlar dentro de la escuela, el personal docente ejerce la influencia más directa sobre el rendimiento de los alumnos. Infraestructura, currículos o tecnología pierden peso cuando el profesor no cuenta con las competencias básicas para mediar el aprendizaje.

Esta limitación se convierte en un cuello de botella estructural. La región ha ampliado el acceso a la educación, pero la falta de preparación docente impide que ese acceso se convierta en conocimiento efectivo y reduce la capacidad de retener a los estudiantes.

Expansión sin mejora de calidad

El déficit actual tiene raíces en la rápida expansión de la matrícula durante las últimas dos décadas. El personal docente de educación terciaria creció 126 %, el de secundaria alta 37 % y el de preprimaria 33 %. Sin embargo, estos incrementos respondieron principalmente a la necesidad de cubrir cupos y no a una política orientada a elevar la calidad.

La primaria, por ejemplo, registró el menor aumento porcentual (9 %), pero logró reducir la proporción de alumnos por docente gracias a la caída demográfica de la población en edad escolar, no por contrataciones estratégicas. El resultado es una planta docente numerosa pero insuficientemente formada para las demandas actuales.

Desigualdad territorial y brecha tecnológica

El problema se concentra en zonas rurales y de menor desarrollo económico. Los docentes con mejores resultados en evaluaciones nacionales tienden a ubicarse en escuelas urbanas de menor pobreza, lo que refuerza las diferencias territoriales ya existentes.

Además, la incorporación creciente de tecnologías de la información y la inteligencia artificial exige competencias digitales que la mayoría de los profesores no posee. Mientras la brecha de formación básica persiste, la distancia entre lo que el sistema demanda y lo que los docentes pueden ofrecer se amplía.

Condiciones para revertir el déficit

El CAF propone actuar simultáneamente en dos frentes: ampliar la oferta de formación inicial y continua de calidad y mejorar las condiciones laborales para atraer y retener profesionales competentes. Esto implica contratos estables, remuneraciones adecuadas y trayectorias de desarrollo profesional que reconozcan el aprendizaje continuo como parte esencial del rol docente.

La estrategia regional busca orientar la inversión educativa hacia resultados medibles, combinando infraestructura resiliente, pedagogías personalizadas y políticas territoriales que atiendan la ruralidad con enfoques interculturales. Sin un cambio en la formación y el apoyo a los docentes, los objetivos de equidad y calidad seguirán fuera de alcance.

Artículos relacionados

Últimos artículos