El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una contracción mensual del 1,5% en abril, según datos difundidos por el Indec. El indicador se ubicó, sin embargo, 1,6% por encima del nivel de abril de 2025 y acumula un crecimiento interanual de 0,3% en los primeros cuatro meses del año.
Comportamiento sectorial y contribución al resultado
Siete de los quince sectores que componen el EMAE mostraron variaciones positivas en la comparación interanual. Explotación de minas y canteras creció 17,1% e impulsó el agregado junto con Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que avanzó 10,9%. Entre ambos aportaron 1,8 puntos porcentuales al resultado anual. En sentido contrario, Pesca cayó 28,4%, Industria manufacturera retrocedió 2,9% y Comercio mayorista y minorista se contrajo 3,2%, restando en conjunto 0,9 puntos al crecimiento interanual.
La distribución de los resultados revela una recuperación heterogénea. Sectores vinculados a recursos naturales sostienen el ritmo expansivo, mientras que las actividades más sensibles al consumo interno y a la inversión en obra pública enfrentan mayor fragilidad. Esta asimetría marca el ritmo de la recuperación y define qué ramas pueden capitalizar eventuales mejoras en el crédito y la demanda.

Reacción oficial y proyecciones
El ministro Luis Caputo destacó en redes sociales que el EMAE acumuló un alza del 2,1% en el primer cuatrimestre respecto del mismo período de 2025 y subrayó que el indicador tendencia-ciclo lleva 25 meses consecutivos de crecimiento, la fase expansiva más prolongada en casi quince años. El funcionario evitó enfatizar la caída mensual y prefirió poner el foco en la comparación interanual y en la duración del ciclo positivo.
Consultoras privadas habían anticipado una corrección tras el repunte de marzo. Analytica estimaba una baja mensual del 0,8%, mientras que el CICEC proyectaba un leve repunte de 0,2% mensual y una caída interanual del 0,4%. El dato oficial superó en magnitud las previsiones negativas, lo que confirma que el ajuste de marzo no fue un fenómeno aislado.
Obstáculos para el ciclo expansivo anunciado
Caputo había anticipado que a partir de mayo o junio comenzarían “los mejores 18 meses de las últimas décadas”, apoyado en la concesión de rutas nacionales, la Ley de Inocencia Fiscal y una reforma laboral que reduciría las cargas patronales. Hasta el momento, solo la licitación de 9.000 kilómetros de rutas avanza con ritmo definido. El Fondo de Asistencia Laboral fue postergado hasta noviembre por su impacto fiscal, y la Ley de Inocencia Fiscal enfrenta modificaciones solicitadas por contadores y resistencias legislativas vinculadas al Régimen Simplificado de Ganancias.
La construcción, que había crecido 8,3% en marzo, retrocedió 1,8% en abril. Comercio e industria, que también habían mostrado repuntes mensuales, volvieron a terreno negativo. Estos retrocesos sugieren que la recuperación no es todavía autosostenida y que depende en buena medida de estímulos puntuales o de mejoras en el poder adquisitivo que aún no se consolidan.
Perspectivas y riesgos de mediano plazo
El dato de abril plantea interrogantes sobre la velocidad de la reactivación. Si bien el componente de tendencia-ciclo sigue en alza, la amplitud de la recuperación sectorial sigue siendo limitada. La obra pública representa apenas el 30% de la actividad de la construcción, por lo que el impulso adicional dependerá de que la inversión privada responda a las señales de estabilidad macroeconómica y a la reducción efectiva de la carga tributaria sobre el empleo formal.
El escenario de los próximos meses dependerá de la concreción de las reformas anunciadas y de la evolución del consumo. Un nuevo retroceso mensual en mayo reforzaría la percepción de que la fase expansiva requiere estímulos adicionales, mientras que una estabilización o leve repunte confirmaría que la corrección de abril fue un ajuste transitorio tras el fuerte avance de marzo.
