Pereira (Colombia), 11 ago (EFE).- El aeropuerto internacional Matecaña, principal terminal aérea de la ciudad colombiana de Pereira y una de las infraestructuras clave del Eje Cafetero, continúa con su operación comercial suspendida tras los graves daños provocados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la víspera gran parte del país. La reapertura no tiene aún fecha definida y las autoridades mantienen restricciones mientras avanzan las evaluaciones técnicas sobre la pista, la torre de control y los sistemas de comunicaciones.
La terminal, renovada y entregada en 2020, quedó entre las edificaciones más afectadas de la capital de Risaralda. El sismo dejó además una escena especialmente sensible en el lugar: tres personas que esperaban abordar un vuelo de Avianca murieron dentro del aeropuerto. En videos difundidos en redes sociales se observa el colapso parcial del techo, el desprendimiento de la fachada y el movimiento brusco de los vidrios durante el temblor, imágenes que ayudan a dimensionar el impacto estructural en una obra considerada moderna.

Un día después del terremoto, cientos de trabajadores seguían retirando escombros y despejando áreas internas para permitir la evaluación de daños. Ingenieros revisan la infraestructura para determinar si existen fisuras adicionales o compromisos en elementos que puedan retrasar aún más la reanudación del servicio. Por ahora, la prioridad no es la actividad comercial sino la verificación de condiciones mínimas de seguridad en una terminal donde el acceso civil permanece restringido.
La Aeronáutica Civil informó que únicamente están aterrizando vuelos de Estado, atención médica, búsqueda y rescate, además de operaciones de ayuda humanitaria. El organismo explicó que la restricción seguirá vigente mientras se ejecutan las intervenciones necesarias por las fisuras detectadas en la pista, la desconexión de los sistemas ATS y las revisiones técnicas de la torre de control. Ese cuadro confirma que el problema no se limita al daño visible del edificio principal, sino que compromete la operatividad completa del aeropuerto.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, aterrizó este martes en Matecaña y entró y salió directamente por la pista, una señal de la prioridad política y logística que rodea la recuperación del aeropuerto. En las inmediaciones también se vieron pasajeros con equipaje esperando autorización para viajar, pero las autoridades les advirtieron que no habría reapertura inmediata. La situación refleja la tensión entre la necesidad de restablecer conexiones en una región muy dependiente del transporte aéreo y la obligación de evitar una reapertura prematura.
El impacto del cierre excede el plano local. Matecaña funciona como puerta de entrada a una de las zonas turísticas más importantes de Colombia, por lo que su paralización afecta tanto la movilidad de residentes como la llegada de visitantes y el flujo económico asociado al turismo y los negocios. La magnitud de los daños en una terminal renovada hace menos probable una solución rápida y obliga a pensar en una recuperación por fases, condicionada por la seguridad estructural y la capacidad de restablecer sistemas críticos sin riesgos adicionales.
El terremoto de ayer dejó al menos 181 personas fallecidas, según informó el presidente colombiano, una cifra que contrasta con el balance de al menos 240 muertos contabilizados por autoridades de los departamentos más afectados. La diferencia en los reportes muestra que el recuento de víctimas aún está en evolución, en paralelo con la evaluación de daños en una de las infraestructuras más visibles de la emergencia. En ese contexto, el aeropuerto de Pereira se convierte en un símbolo de la escala del desastre y de la dificultad para volver a la normalidad operativa.
