AGEXPORT fija una meta inicial de 5% para Made in Guatemala y busca elevar el crecimiento exportador

La Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) presentó Made in Guatemala, una estrategia destinada a fortalecer el reconocimiento internacional de la oferta del país y convertir el origen guatemalteco en un argumento comercial. La iniciativa parte de una meta inicial de crecimiento del 5% en las exportaciones y se integra en un plan de 10 años que aspira a elevar el ritmo promedio de expansión del 4% registrado durante más de una década hasta un 7% sostenible.

El programa busca respaldar la presencia de productos y servicios guatemaltecos en más de 140 mercados, pero también modificar la forma en que compradores e inversionistas evalúan la capacidad empresarial del país. Para AGEXPORT, el desafío no consiste únicamente en abrir nuevos destinos, sino en lograr que Guatemala sea asociada con confiabilidad, competitividad, innovación y generación de valor.

Una marca para ordenar la promoción internacional

La estrategia reúne una nueva narrativa de posicionamiento, la plataforma digital madeinguatemala.gt, una renovación del sitio web institucional orientada a audiencias internacionales, recursos audiovisuales y herramientas digitales. También contempla el desarrollo de una marca de exportación y un plan de trabajo con aliados locales e internacionales.

El presidente de la junta directiva de AGEXPORT, Francisco Ralda, sostuvo durante la presentación que Guatemala compite diariamente en mercados exigentes y necesita hacer más visible una capacidad exportadora que, según la organización, ya existe. La apuesta consiste en presentar bajo un hilo común las fortalezas de sectores diversos, de manera que el país no sea percibido únicamente como un proveedor de productos aislados, sino como un socio con capacidades empresariales verificables.

Javier Castillo, líder empresarial del Comité de Posicionamiento e Imagen Internacional, afirmó que la campaña no pretende construir una promesa artificial sobre el país. “No estamos inventando una promesa sobre Guatemala; estamos poniendo en valor una realidad que nuestros exportadores ya demuestran en más de 140 mercados”, declaró. Según su planteamiento, las empresas guatemaltecas cumplen compromisos, desarrollan soluciones y establecen relaciones comerciales de largo plazo.

AGEXPORT fija una meta inicial de 5% para Made in Guatemala y busca elevar el crecimiento exportador

El cumplimiento será la prueba de la promesa

La dirección de AGEXPORT reconoce que una marca, por sí sola, no garantiza un aumento de las ventas externas. Amador Carballido, director general de la entidad, señaló que la reputación deberá construirse mediante entregas oportunas, cumplimiento de acuerdos, atención posterior a la venta y respuesta efectiva ante garantías o incidencias.

Ese enfoque desplaza la estrategia desde la publicidad hacia la experiencia comercial. La imagen de un país exportador se consolida cuando las operaciones se repiten satisfactoriamente y los compradores encuentran proveedores capaces de sostener estándares de calidad y servicio. Por ello, el resultado de Made in Guatemala no debería medirse solo por el alcance de sus contenidos digitales o por el reconocimiento del logotipo, sino también por la continuidad de las relaciones comerciales y la ampliación de los pedidos.

Mariam Polanco, líder empresarial del Comité de Storytelling & Kit Audiovisual de AGEXPORT, explicó que la organización trabaja en una narrativa consistente y creíble para los distintos sectores. El objetivo es que, sin importar si la promoción corresponde a manufacturas, alimentos, servicios u otras actividades, exista una referencia común sobre lo que significa hacer negocios con Guatemala.

Diversificación ante el cambio en las cadenas de suministro

La iniciativa también responde a transformaciones en las cadenas globales de suministro. José Valladares, presidente de la Comisión de Manufacturas Diversas de la junta sectorial y director de la junta general de AGEXPORT, indicó que algunos compradores internacionales buscan proveedores fuera de los grandes mercados asiáticos y valoran producciones más rápidas, flexibles y personalizadas.

Guatemala considera que esa demanda puede abrir oportunidades para empresas con capacidad de respuesta y cercanía relativa a determinados mercados. Sin embargo, aprovechar esa tendencia exige mantener costos competitivos, asegurar volúmenes, mejorar la logística y cumplir requisitos técnicos y regulatorios. La promoción de la marca puede facilitar el contacto inicial, pero la permanencia dependerá de factores operativos que exceden la comunicación institucional.

Carballido vinculó además la diversificación con las políticas adoptadas recientemente, sobre todo en Estados Unidos, y señaló que AGEXPORT concentrará esfuerzos en República Dominicana, el resto del Caribe, Sudamérica y Canadá. La intención es reducir la dependencia de los destinos tradicionales y encontrar nuevos espacios para la producción guatemalteca.

Una meta de largo plazo condicionada por la ejecución

Para el primer año, Castillo estableció una meta de crecimiento del 5% en las exportaciones. La organización parte de ventas externas cercanas a 19.000 millones de dólares y calcula que, con una trayectoria de expansión próxima al 7%, Guatemala podría alcanzar alrededor de 35.000 millones de dólares en un horizonte de 10 años. Si mantuviera el ritmo histórico cercano al 4%, el resultado rondaría los 27.000 millones.

La diferencia estimada sería de unos 7.000 millones de dólares acumulados, no de ingresos adicionales obtenidos en un solo año. Esa proyección muestra la importancia que AGEXPORT atribuye a elevar gradualmente la tasa de crecimiento, pero también deja claro que el objetivo depende de múltiples condiciones: acceso a mercados, inversión, infraestructura, productividad, estabilidad regulatoria y capacidad de las empresas para escalar.

La estrategia nació del Comité de Posicionamiento e Imagen Internacional, integrado por empresarios que identificaron la necesidad de coordinar mejor la presentación de las capacidades exportadoras del país. Su primer desafío será convertir una narrativa común en resultados observables: más compradores, mayor diversificación geográfica y un incremento sostenido de las exportaciones. En ese proceso, Made in Guatemala funcionará menos como una campaña aislada que como una prueba de la capacidad del sector privado y de sus aliados para transformar reputación en negocios recurrentes.

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