El Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México inició en agosto la segunda fase de su remodelación, un programa que continuará durante todo 2027. El objetivo es ampliar la capacidad de atención, mejorar los servicios y preservar los niveles de seguridad, eficiencia y puntualidad sin interrumpir las operaciones aéreas.

Obras con operación continua
Grupo Aeroportuario Marina informó que los trabajos se reanudaron tras la conclusión del Mundial 2026 en la capital. La calendarización busca reducir el impacto sobre los viajeros, aunque las intervenciones en terminales y zonas operativas se mantendrán hasta el próximo año.
En la Terminal 1 se ampliarán salas de espera y se construirá un pasillo para separar los flujos de pasajeros. La Terminal 2 tendrá mejoras en el aire acondicionado, el estacionamiento vertical y las rampas vehiculares. También se edificará un Centro de Comando y Control, mientras ambas terminales recibirán nuevos sistemas contra incendios y pararrayos, tomógrafos para revisar equipaje y equipos para validar documentos.
El alcance de las obras apunta a resolver cuellos de botella tanto en la atención al pasajero como en la seguridad aeroportuaria. Sin embargo, su ejecución con el aeropuerto activo exigirá coordinación constante para que el aumento de capacidad no se traduzca en mayores tiempos de espera durante las etapas de construcción.
Una conexión más directa con la ciudad
En paralelo, la nueva Ruta Quetzalcóatl del Metrobús amplía la Línea 4 hasta las terminales 1 y 2. El recorrido de 29 kilómetros conecta el Centro Histórico y Paseo de la Reforma con el AICM por 30 pesos, opera todos los días e incorpora 19 autobuses eléctricos. Sus horarios llegan hasta la medianoche y el pago se realiza con la Tarjeta de Movilidad Integrada. La alternativa puede aliviar la congestión vial y ofrecer un acceso más previsible al aeropuerto, especialmente durante el periodo de obras.
