Las vacaciones no obligan a abandonar los hábitos saludables. La nutrióloga Sofía Montaño recomienda iniciar el día con proteína para prolongar la saciedad y controlar el apetito durante el resto de la jornada. Cada comida debe incluir proteína y verduras antes de incorporar los carbohidratos típicos del destino, lo que reduce picos de glucosa y permite disfrutar sin remordimientos.

Las preparaciones asadas, al horno o a la plancha preservan mejor la calidad nutricional que los fritos. Compartir el postre después de la proteína y los vegetales mantiene el equilibrio y transforma la experiencia gastronómica local en una práctica controlada. Caminar tras las comidas aprovecha parte de la energía ingerida y favorece el control glucémico.
La hidratación constante y el sueño suficiente, dos elementos que suelen descuidarse en vacaciones, regulan el apetito y sostienen los niveles de energía. El objetivo no es la perfección diaria, sino tomar decisiones inteligentes la mayor parte del tiempo y permitir los placeres ocasionales sin culpa.
