Alquiler costero duplica precio en cinco años

Madrid, 15 jul (EFE).- Alquilar una vivienda en la playa este verano puede costar el doble que hace cinco años, según señala el portal inmobiliario Fotocasa, que sitúa al municipio Sant Josep de sa Talaia (Illes Balears) como el más caro con un precio de 25,56 euros por metro cuadrado al mes. El creciente interés por alquilar una vivienda en una zona costera en España ha hecho que el 40 % de las ciudades con costa o con acceso a playas analizadas por Fotocasa superen el precio de la media española, que en junio de 2026 se situaba en 14,79 euros/m2 al mes.

Desequilibrio entre oferta y demanda

El portal explica que el alquiler en la costa española atraviesa una de las mayores tensiones de su historia como consecuencia de un fuerte desequilibrio entre una demanda cada vez más intensa y una oferta insuficiente para absorberla. La creciente atracción de las zonas costeras para vivir durante todo el año, el peso del turismo residencial y la limitada disponibilidad de vivienda en alquiler han convertido estos mercados en algunos de los más tensionados del país.

Tras Talaia los municipios costeros más caros para alquilar una vivienda son Calvià (24,64 euros/m2 al mes); Santa Eulària des Riu (23,53 euros); Barcelona capital (21,71 euros); Mogán (21,55 euros); San Bartolomé de Tirajana (21,49 euros); Sitges (21,43 euros); Palamós (20,72 euros); Laredo (20,53 euros); La Oliva (19,94 euros); Arona (19,93 euros); Adeje (19,87 euros); Estepona (19,59 euros); Llucmajor (19,52 euros) o Badalona (19,32 euros).

Alquiler costero duplica precio en cinco años

Impacto en residentes y visitantes

Según explica la directora de Estudios de Fotocasa, María Matos, esta escalada de precios no solo encarece las estancias vacacionales, sino que también dificulta el acceso a la vivienda para la población residente. Aunque la oferta del alquiler disponible de vivienda en los municipios costeros se ha incrementado un 196 % en los últimos cinco años, no se observan descensos en el precio en ninguna de las localidades.

El análisis muestra que la presión sobre el mercado de alquiler costero responde a factores estructurales que van más allá del turismo estacional. Muchas familias han optado por trasladar su residencia habitual a zonas de playa tras la pandemia, lo que ha elevado la competencia por los mismos inmuebles que antes se destinaban exclusivamente al verano. Esta tendencia ha reducido aún más la disponibilidad de viviendas para alquiler de larga duración en localidades donde la construcción nueva es limitada por normativas urbanísticas o protección medioambiental.

Precios más accesibles en otras zonas

Algunas de las ciudades costeras españolas con el precio medio más económico para alquilar en junio son Vejer de la Frontera (6,82 euros); Narón (7,78 euros); Burriana/Borriana (8,14 euros); Cedeira (8,24 euros); Vícar (8,53 euros) o Vinaròs (8,94 euros). Estas diferencias reflejan no solo la distancia respecto a los principales focos turísticos, sino también la mayor disponibilidad de suelo y una menor presión demográfica estacional.

El contraste entre los municipios más caros y los más asequibles pone de relieve cómo la geografía y la infraestructura influyen en la formación de precios. Mientras que las islas y determinadas localidades del litoral mediterráneo concentran la mayor demanda, otras zonas del norte o del interior costero mantienen valores más cercanos a la media nacional gracias a una oferta más estable y menor competencia por parte de compradores extranjeros o inversores.

Perspectivas del mercado

El informe de Fotocasa subraya que la falta de descenso de precios pese al aumento de la oferta indica que la demanda sigue superando con creces la capacidad del mercado para absorberla. Esta situación plantea desafíos tanto para quienes buscan vivienda temporal como para los residentes que dependen del alquiler a largo plazo en estas localidades.

Los datos recopilados en junio de 2026 confirman que la tendencia alcista observada desde 2021 se mantiene sin signos de moderación. Las autoridades locales de varias comunidades autónomas han anunciado medidas para ampliar el parque de vivienda protegida, aunque los efectos de estas iniciativas tardarán años en materializarse en el mercado de alquiler libre.

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