Los estadounidenses inician el fin de semana festivo del 4 de julio con un promedio nacional de gasolina de 3,84 dólares por galón, casi un dólar por encima de los niveles previos al conflicto con Irán. Aunque los precios han descendido desde el máximo de 4,56 dólares registrado en junio, la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA) prevé que este sea el tercer 4 de julio más costoso de la historia, solo superado por 2022 y 2008.

Se espera que 61,4 millones de personas viajen por carretera durante el periodo, la segunda mayor afluencia del año. Sin embargo, muchos optan por trayectos más cortos, destinos cercanos y recortes en comidas y recuerdos para compensar el gasto. En California, Luis Velásquez solo cargó un galón para llegar a su trabajo, mientras que en Georgia y Ohio conductores reportan que la misma cantidad de dinero rinde ahora menos que antes del conflicto.
Presión política y expectativas
A cuatro meses de las elecciones de mitad de mandato, dos tercios de los estadounidenses consideran que los precios elevados afectan sus hogares. El presidente Trump ha exigido públicamente que las gasolineras reduzcan el precio a 2,50 dólares por galón, pero analistas de Rystad Energy y Upside advierten que los contratos de suministro y la limitada oferta de gasolina mantendrán los valores altos en el corto plazo. La confianza del consumidor mostró una leve mejora en junio gracias a la baja reciente, aunque la sensibilidad al precio del combustible sigue siendo un factor clave en la percepción económica.
Perspectivas de oferta
El mercado sigue vulnerable a interrupciones adicionales en refinerías. Aunque el flujo de crudo del Golfo Pérsico se ha recuperado parcialmente tras las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, la demanda alta y la menor disponibilidad de gasolina para autos mantienen la presión alcista. Los analistas coinciden en que los precios tardarán en volver a los niveles previos a la guerra, lo que prolonga el impacto en el bolsillo de los conductores durante el resto del verano.
