En una entrevista de 2018, Andrea Legarreta contó que rechazó una invitación de Luis Miguel a una cena en Acapulco porque mantenía una relación de siete años con Eduardo. La conductora, que admiraba al cantante desde niña, priorizó el respeto a su pareja en ese momento.

Años después, Legarreta reconoció su arrepentimiento. La relación con Eduardo terminó por una infidelidad que le causó daño emocional, lo que transformó su decisión inicial en una oportunidad perdida. Esta confesión revela cómo las elecciones personales pueden generar reflexiones posteriores cuando las circunstancias cambian.
El encuentro ocurrió en un restaurante local donde Luis Miguel saludó a la familia de Legarreta antes de enviar a un asistente con la invitación. Ella declinó sin que existiera una propuesta romántica explícita, demostrando un límite claro basado en su compromiso de entonces. La anécdota ilustra la tensión entre admiración profesional y decisiones personales en el mundo del espectáculo.
