Análisis del crecimiento del Aeropuerto de Huejotzingo

Entre enero y mayo de 2026 el Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán de Huejotzingo movilizó 279 mil 76 pasajeros en mil 924 vuelos. Guadalajara concentró 499 operaciones y 76 mil 42 viajeros, mientras Cancún registró 441 vuelos y 70 mil 365 pasajeros. Tijuana y Monterrey completaron el grupo principal de rutas nacionales, y Houston aportó la única conexión internacional relevante con 5 mil 844 usuarios. En carga, el aeropuerto desplazó 990 mil 640 kilogramos, de los cuales el 43 % tuvo como destino San Luis Potosí.

Impacto en la conectividad regional

El incremento del 40 % en operaciones respecto al mismo periodo del año anterior revela una consolidación de Puebla como nodo secundario dentro del sistema aeroportuario mexicano. Esta tendencia reduce parcialmente la dependencia de la Ciudad de México para viajes de negocios y turismo de corta distancia. Las rutas hacia Guadalajara y Monterrey facilitan el intercambio comercial entre el Bajío y el norte industrial, mientras que Cancún sostiene el flujo turístico que beneficia hoteles y servicios en la zona metropolitana de Puebla.

Para las aerolíneas, el aeropuerto representa una oportunidad de ampliar frecuencias sin saturar el espacio aéreo del Valle de México. Sin embargo, la limitada capacidad de la terminal actual obliga a programar operaciones en horarios específicos, lo que restringe la flexibilidad comercial y eleva los costos operativos por avión en tierra.

Perspectivas de los actores involucrados

Los pasajeros valoran principalmente la cercanía con la ciudad de Puebla y los tiempos de traslado más cortos comparados con el AICM. No obstante, la oferta de destinos internacionales sigue siendo escasa, lo que obliga a realizar conexiones costosas en Guadalajara o Monterrey. Los operadores de carga destacan la ruta hacia San Luis Potosí por su eficiencia logística para componentes automotrices y productos agroindustriales, aunque advierten que la falta de almacenes especializados limita el crecimiento de volúmenes perecederos.

El gobierno estatal percibe el aeropuerto como palanca de desarrollo económico, pero enfrenta críticas de organizaciones vecinales por el ruido y la expansión urbana desordenada en los alrededores de Huejotzingo. Las cámaras empresariales locales solicitan mayor promoción de rutas hacia Estados Unidos y Centroamérica para atraer inversión extranjera directa.

Tres lecturas estructurales

Primero, el perfil de carga revela una especialización en productos intermedios del sector automotriz y manufacturero. Esta orientación genera estabilidad de ingresos, pero expone al aeropuerto a ciclos de la industria automotriz norteamericana. Segundo, el aumento sostenido de pasajeros en la ruta Puebla-Cancún indica una demanda turística regional que podría madurar hacia paquetes combinados con visitas culturales a Puebla y Cholula. Tercero, la concentración de operaciones en cuatro destinos nacionales reduce la resiliencia ante interrupciones climáticas o huelgas en aerolíneas específicas.

Riesgos y tendencias proyectadas

El principal riesgo operativo radica en la infraestructura limitada de la terminal, que podría alcanzar saturación antes de 2028 si el ritmo de crecimiento se mantiene. Otro factor es la competencia de aeropuertos alternativos como el de Toluca y el nuevo aeropuerto de Santa Lucía, que ofrecen mayores incentivos tarifarios. En materia regulatoria, posibles ajustes en las tarifas de aterrizaje y el precio del combustible de aviación podrían erosionar los márgenes de las aerolíneas regionales.

De cara al futuro, la apertura de una segunda ruta internacional hacia Dallas o Chicago dependerá de la firma de acuerdos bilaterales y de mejoras en los procedimientos de aduana y migración en Huejotzingo. Si se concreta una ampliación de pista y plataforma, el aeropuerto podría captar parte del tráfico de carga que actualmente utiliza el AICM, especialmente para envíos just-in-time del clúster automotriz de Puebla. Sin embargo, la ausencia de un plan maestro actualizado y la limitada conectividad terrestre con el corredor industrial de Tlaxcala siguen siendo cuellos de botella estructurales que las autoridades deberán resolver en los próximos tres años.

Artículos relacionados

Últimos artículos