La Comisión Ambiental de la Megalópolis activó el primer sábado de julio el programa Hoy No Circula en la Zona Metropolitana del Valle de México. Los vehículos con holograma 1 y terminación de placa non, junto con todos los de holograma 2 y las unidades foráneas, quedaron impedidos de circular entre las 5:00 y las 22:00 horas en las 16 alcaldías de la Ciudad de México y los municipios conurbados del Estado de México. Quedan exentos los automóviles con holograma 0 y 00, así como los eléctricos e híbridos que cumplan los criterios del programa.
La medida forma parte del esfuerzo permanente por reducir emisiones en una región que concentra más de 20 millones de habitantes y un parque vehicular superior a los 5.8 millones de unidades. Aunque la restricción de un solo día parece puntual, su repetición semanal genera efectos acumulativos sobre la movilidad, el consumo de combustible y las decisiones de compra de automóviles.
Efectos en propietarios y sector automotriz
Los conductores con vehículos de holograma 2 enfrentan la restricción más severa: ninguno puede circular los sábados. Esta categoría incluye la mayoría de los automóviles fabricados antes de 2014, muchos de los cuales pertenecen a familias de ingresos medios que dependen del auto para desplazamientos laborales o escolares durante el fin de semana. La imposibilidad de usar el vehículo un día completo obliga a buscar alternativas como transporte público saturado o aplicaciones de movilidad con tarifas elevadas en horarios de alta demanda.

Para el sector automotriz la señal es clara. Las ventas de unidades nuevas con holograma 0 han mostrado incrementos sostenidos en los últimos tres años, especialmente en modelos híbridos. Sin embargo, el ritmo de renovación del parque vehicular sigue siendo lento: el promedio de edad de los automóviles en circulación en la ZMVM supera los 11 años. Esta brecha entre la política ambiental y la capacidad económica de los hogares amplía la desigualdad en el acceso a la movilidad.
Perspectivas de autoridades, ambientalistas y transportistas
La CAMe defiende el programa como instrumento efectivo para reducir picos de ozono y partículas PM2.5, citando mediciones que muestran disminuciones del 15 % en ciertos contaminantes durante días de restricción. Organizaciones ambientales independientes cuestionan que un solo día de aplicación semanal sea insuficiente y reclaman extender la medida a domingos o implementar restricciones permanentes por tipo de motor. Por su parte, las cámaras de transporte de carga y pasajeros destacan que la falta de claridad sobre vehículos foráneos genera incertidumbre operativa y posibles pérdidas económicas por reprogramación de rutas.
Los gobiernos locales enfrentan presión adicional: mientras la Ciudad de México promueve la expansión de la red de Metro y Metrobús, los municipios del Estado de México reportan menor inversión en infraestructura de transporte masivo. Esta asimetría hace que los conductores de la periferia tengan menos opciones reales cuando su vehículo queda restringido.
Tendencias futuras y riesgos identificados
El endurecimiento progresivo del Hoy No Circula apunta hacia una transición acelerada hacia vehículos de bajas emisiones. Se espera que para 2028 el porcentaje de unidades eléctricas e híbridas en la ZMVM supere el 12 % si se mantienen incentivos fiscales y se amplía la infraestructura de carga. No obstante, persiste el riesgo de que una aplicación más estricta sin acompañamiento de subsidios para renovación vehicular provoque un mercado negro de hologamas o el uso de placas de otros estados, debilitando la efectividad de la norma.
Otro riesgo latente es el impacto en la calidad del aire durante contingencias. Si el programa pierde credibilidad por incumplimientos masivos, las autoridades podrían verse obligadas a declarar fases de precontingencia con mayor frecuencia, afectando actividades económicas y la percepción pública de la política ambiental. La combinación de restricciones vehiculares con mejoras sustanciales en transporte público y electrificación del parque automotor representa la única vía sostenible para equilibrar calidad del aire y necesidades de movilidad de la población.
