Aramco alerta de pérdidas récord de crudo por la guerra

El mundo ha perdido más de 2.600 millones de barriles de petróleo desde el inicio, a finales de febrero, de la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, según Amin Nasser, presidente y consejero delegado de Saudi Aramco. El conflicto ha recortado el suministro en unos 11 millones de barriles diarios, pese a que la demanda global se mantiene elevada.

El déficit se acumula

Nasser explicó que la interrupción ya afecta a sectores estratégicos como la agricultura, los semiconductores, la automoción, la industria química y la manufactura. El uso del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, junto con la liberación de reservas estratégicas y el racionamiento de la demanda, habría reducido la pérdida neta a unos 1.800 millones de barriles. La cifra muestra que las medidas de emergencia han amortiguado el impacto, pero no han restablecido el flujo normal.

Los envíos a través de Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra una quinta parte del suministro petrolero mundial, equivalen ahora a apenas una décima parte de los niveles previos al conflicto. Mientras el estrecho permanezca cerrado, el planeta perderá más de 100 millones de barriles cada semana. Incluso una salida política no garantizaría una recuperación inmediata: Aramco calcula que harían falta hasta 18 meses para reponer las reservas agotadas, a un ritmo medio de 2,1 millones de barriles diarios.

El límite está también en las refinerías

La presión no se concentra únicamente en la producción y el transporte. Nasser advirtió que las refinerías operan cerca de su capacidad máxima, dejando pocos mecanismos de respaldo. Una interrupción importante, imprevista o prolongada podría agravar la escasez de combustibles y ampliar la tensión sobre toda la cadena energética. En este contexto, la crisis amenaza con convertirse en un problema sostenido de capacidad, no solo en un shock temporal de suministro.

Aramco informó, además, de un beneficio de 65.229 millones de dólares en los seis primeros meses del año, un 34 % más interanual. La compañía sostiene que seguirá invirtiendo en petróleo y gas para responder a la demanda futura, mientras su posición como gran proveedor le permite beneficiarse de la escasez. Sin embargo, la recuperación dependerá de la reapertura de Ormuz, la reconstrucción de inventarios y la capacidad del sistema de refino para absorber nuevos riesgos.

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