Moscú, 11 ago (EFE). La participación de armadores occidentales en el transporte marítimo de petróleo ruso aumentó hasta el 36,2 % en julio, frente al 34,4 % registrado en junio, según datos publicados por el diario ruso Kommersant. Se trata del cuarto mes consecutivo de crecimiento y de una evolución asociada, principalmente, a la caída del precio del crudo ruso Urals, que facilitó nuevas operaciones dentro de los límites establecidos por las sanciones internacionales.
El repunte estuvo encabezado por las navieras griegas. Sus envíos alcanzaron en julio un máximo de tres años, con 26,4 millones de barriles transportados. El dato sitúa a Grecia como el principal participante occidental en este segmento y refleja cómo la aplicación de los topes de precios puede modificar la composición de los operadores sin impedir por completo la salida del petróleo ruso al mercado internacional.
El precio volvió a quedar bajo los topes
Los analistas citados por la prensa rusa calcularon que el precio medio del Urals cargado en el puerto de Primorsk, en el mar Báltico, fue de 52,93 dólares por barril durante julio. Ese valor fue el más bajo de los últimos cinco meses y se mantuvo por debajo del límite de 60 dólares fijado por Estados Unidos para determinadas transacciones relacionadas con el petróleo ruso.
A comienzos de julio, el precio llegó a descender hasta 39,7 dólares por barril. La diferencia entre ese nivel y el tope estadounidense amplió el margen para que empresas occidentales participaran en servicios de transporte, seguros y otras actividades vinculadas al comercio marítimo del crudo. La lógica de las sanciones permite estas operaciones siempre que el petróleo se venda por debajo del límite establecido y se cumplan las condiciones aplicables.

La Unión Europea, el Reino Unido y Canadá aplican un tope diferente, de 44,1 dólares por barril, dentro de sus respectivas medidas contra Moscú. Estas restricciones fueron adoptadas tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022 y buscan reducir los ingresos energéticos del Kremlin sin provocar una interrupción brusca del suministro mundial, que podría elevar los precios y aumentar la presión sobre los consumidores.
Más exportaciones, pese a la caída mensual
Las exportaciones rusas de petróleo por vía marítima se situaron en julio en 4,3 millones de barriles diarios, de acuerdo con las cifras de Kommersant. El volumen fue un 7 % inferior al de junio, aunque superó en un 26 % el registrado en julio del año anterior. Con este resultado, julio se convirtió en el segundo mes con mayores exportaciones mensuales de Rusia en lo que va de 2026.
La comparación entre ambos periodos muestra una dinámica compleja. La caída respecto de junio apunta a una moderación en el corto plazo, pero el aumento interanual indica que Rusia continúa colocando cantidades importantes de crudo en el exterior. Por ello, la evolución de la participación occidental no puede interpretarse de forma aislada: depende tanto del precio del Urals como de la disponibilidad de compradores, rutas marítimas y proveedores de servicios dispuestos a operar bajo el régimen de sanciones.
China gana peso mientras India reduce compras
China fue el principal destino entre los mercados citados. Las exportaciones rusas hacia ese país crecieron un 18 % respecto de junio y un 12 % en comparación con julio de 2025, hasta alcanzar 1,01 millones de barriles diarios. El incremento consolida el papel de China como uno de los compradores esenciales del petróleo ruso después de que las sanciones occidentales limitaran el acceso de Moscú a sus mercados tradicionales.
India siguió una trayectoria opuesta. Sus compras descendieron un 58 % frente a junio y un 39 % respecto de julio del año anterior, hasta 994.000 barriles diarios. El retroceso puede alterar temporalmente el reparto de los cargamentos rusos entre los grandes importadores asiáticos, aunque los datos disponibles no permiten atribuirlo a una sola causa. Las variaciones de precios, los márgenes de refinación, la disponibilidad de cargamentos y las condiciones financieras pueden influir simultáneamente en las decisiones de compra.
En paralelo, las exportaciones rusas hacia Singapur se duplicaron con creces en julio respecto del mes anterior y llegaron a 456.000 barriles diarios. El aumento refuerza la importancia de los centros comerciales y logísticos asiáticos en la reorganización de los flujos energéticos rusos. Singapur es, además, un punto relevante para el almacenamiento, la intermediación y la redistribución de productos petroleros en la región, aunque las cifras citadas no detallan el destino final de todos esos cargamentos.
Una participación occidental condicionada
El avance de los armadores occidentales no significa que las sanciones hayan dejado de ejercer presión sobre el sector petrolero ruso. El sistema de límites de precio continúa condicionando el valor al que pueden cerrarse las operaciones y obliga a las compañías participantes a demostrar el cumplimiento de las reglas. Sin embargo, cuando el crudo se negocia muy por debajo de los topes, el mecanismo deja de ser una barrera directa para el transporte y se convierte en un marco operativo que las empresas pueden utilizar dentro de la legalidad.
El caso de las navieras griegas ilustra esa tensión entre las restricciones financieras y la continuidad del comercio. Mientras Moscú mantiene acceso a compradores asiáticos, los operadores occidentales conservan incentivos para prestar servicios a sus exportaciones cuando existe margen suficiente entre el precio de mercado y los límites regulatorios. La evolución de los próximos meses dependerá de si el Urals permanece por debajo de esos umbrales, de la demanda de China e India y de la capacidad de los países sancionadores para supervisar las rutas y las operaciones vinculadas al petróleo ruso.
