Ashmore destaca resiliencia de mercados emergentes

El anuncio de Ashmore Group sobre entradas netas de 1.300 millones de dólares en el trimestre finalizado el 30 de junio de 2026 superó las proyecciones de los analistas y revirtió la tendencia negativa del periodo anterior. Este resultado no surge de manera aislada, sino que se inscribe en un contexto de tensiones geopolíticas y ajustes macroeconómicos que han marcado el comportamiento de los mercados emergentes durante los últimos años.

El cierre temporal del Estrecho de Ormuz provocó un repunte abrupto en los precios del petróleo y generó una ola de volatilidad que afectó tanto a las economías exportadoras como a las importadoras de energía. En ese escenario, las estrategias activas de Ashmore lograron captar flujos en moneda local, renta variable y deuda corporativa, mientras que solo la deuda externa registró salidas limitadas atribuibles a un reducido grupo de clientes institucionales.

Orígenes de la volatilidad reciente

La interrupción en Ormuz no fue un evento fortuito. Se produjo tras meses de fricciones en el golfo Pérsico que ya habían elevado las primas de riesgo en los contratos de futuros de crudo. Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irán vieron alterados sus flujos de exportación, lo que a su vez impactó los ingresos fiscales y los planes de inversión pública en infraestructura energética.

La respuesta de los mercados de capitales fue inmediata: los índices de deuda soberana de varios emisores emergentes sufrieron ventas masivas durante las primeras semanas del conflicto. Sin embargo, la posterior estabilización de los precios del petróleo y la confirmación de que las rutas alternativas de suministro seguían operativas permitieron una recuperación gradual de la confianza.

En paralelo, el gasto corporativo en inteligencia artificial y en proyectos de seguridad energética comenzó a actuar como contrapeso. Empresas tecnológicas y fondos de inversión destinaron recursos significativos a centros de datos y a infraestructuras de gas natural licuado, creando nuevos focos de demanda para materias primas y servicios provenientes de economías emergentes.

Reconfiguración de las carteras institucionales

El incremento de 3.300 millones de dólares en los activos bajo gestión de Ashmore refleja un cambio más amplio en la asignación de capital. Los inversores institucionales europeos y norteamericanos han empezado a reasignar recursos hacia estrategias que combinan exposición a divisas locales con instrumentos de renta fija indexados a la inflación.

Este movimiento se explica por la percepción de que el riesgo de un choque inflacionario global está disminuyendo. La recuperación de los ingresos por hidrocarburos en varios países productores ha permitido estabilizar las balanzas fiscales y reducir la necesidad de emisiones adicionales de deuda en moneda extranjera.

La diferencia promedio de rendimiento entre los fondos de Ashmore y sus índices de referencia alcanzó 0,4 puntos porcentuales en el horizonte de un año y 0,8 puntos en tres años. Estos márgenes, aunque modestos, han sido suficientes para atraer capital que previamente había abandonado los mercados emergentes tras la crisis de 2022.

Efectos en la cadena de valor financiera

El repunte de Ashmore tiene consecuencias directas para los intermediarios locales. Bancos de inversión en México, Indonesia y Sudáfrica han registrado un aumento en la demanda de servicios de custodia y ejecución para clientes institucionales que buscan exposición a la deuda en moneda local.

Al mismo tiempo, las gestoras de pensiones europeas han ampliado sus mandatos de inversión hacia vehículos gestionados por Ashmore, lo que incrementa la liquidez secundaria de los bonos denominados en rupias, pesos y rands. Esta mayor profundidad de mercado reduce el coste de financiación para los emisores soberanos y corporativos de esas regiones.

Perspectivas de largo plazo para el sector

La combinación de gasto en inteligencia artificial y transición energética sugiere que los mercados emergentes seguirán recibiendo flujos estructurales durante la próxima década. Los países con reservas de minerales críticos o con capacidad de generar energía renovable a bajo costo se encuentran en posición de beneficiarse de esta tendencia.

No obstante, persisten riesgos. Una reaparición de tensiones en el estrecho de Ormuz o un endurecimiento inesperado de las políticas monetarias en Estados Unidos podría revertir parte de los flujos observados en el trimestre. La capacidad de Ashmore y de sus competidores para mantener rendimientos superiores a los índices dependerá de la selección rigurosa de emisores y de una gestión activa del riesgo de divisa.

El precio objetivo de 285 peniques establecido por Jefferies para las acciones de Ashmore incorpora estas variables y refleja la expectativa de que la gestora mantenga su ventaja competitiva en un entorno de mayor demanda por activos emergentes.

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