Atlixco se prepara para celebrar la décimo octava edición de su Feria de la Cecina los días 1 y 2 de agosto de 2026 en el Centro de Convenciones municipal. Los organizadores fijaron como objetivo la comercialización de más de 5.5 toneladas del producto, una meta que refleja tanto la tradición como el potencial económico de este alimento emblemático de la región.
La cecina de Atlixco se elabora principalmente con cortes de pierna y lomo de res, sometidos a un proceso de salado y secado que se transmite de generación en generación. La cantidad proyectada equivale al aprovechamiento de aproximadamente setenta animales, lo que evidencia el volumen de materia prima que demandará el evento y la importancia de mantener cadenas de suministro locales estables.

La presidenta del Comité de la Feria, Lorena Irlanda Barra Salazar, detalló que participarán once productores de cecina y once expositores de guarniciones. El platillo tradicional se ofrecerá a 440 pesos, mientras que se incorporarán nuevas preparaciones como enchiladas, chilaquiles, memelas y elotes con cecina. Esta ampliación busca atraer a un público más amplio sin alterar las características que distinguen al producto.
Contexto productivo y cadenas de valor
La producción de cecina en Atlixco depende de familias que han conservado técnicas artesanales durante décadas. Estos productores abastecen tanto el consumo local como pedidos de otras regiones del estado de Puebla. La feria funciona como un punto de encuentro que permite visibilizar el trabajo de estas unidades familiares y establecer contactos comerciales directos con visitantes y compradores institucionales.
La regidora de Turismo, Valery Bartsch Aburto, señaló que los mercados Benito Juárez e Ignacio Zaragoza colaboran en la organización. Esta coordinación interinstitucional busca optimizar recursos logísticos y garantizar que la infraestructura de ambos espacios apoye el flujo de visitantes esperado, que se calcula en varios miles de personas durante los dos días del evento.
Perspectivas de visitantes y oferta complementaria
La presencia de miles de asistentes genera un efecto multiplicador en la economía local. Hoteles, transportistas y comerciantes de productos regionales suelen registrar incrementos en sus ventas durante la celebración. Además, la feria actúa como escaparate para otras preparaciones que incorporan cecina, lo que diversifica la experiencia gastronómica y estimula la creatividad de cocineros y productores.
El evento se ha consolidado como uno de los principales atractivos gastronómicos del municipio. Su repetición anual permite medir el crecimiento sostenido de la demanda y evaluar la capacidad de respuesta de los productores ante volúmenes mayores de venta, un aspecto clave para la planeación de futuras ediciones.
Implicaciones para la economía municipal
El impulso que representa la feria trasciende la venta directa de cecina. Al congregar a productores, expositores y visitantes, se fortalecen redes de colaboración que pueden derivar en acuerdos de abastecimiento continuo fuera del evento. Esta dinámica contribuye a la estabilidad de empleos relacionados con la transformación de carne y la preparación de alimentos en la zona.
La conservación de métodos artesanales también representa un valor cultural que complementa la oferta turística de Atlixco. Las autoridades locales han señalado que la promoción de este producto ayuda a posicionar al municipio como destino especializado en gastronomía tradicional, un segmento que atrae tanto a turistas regionales como a visitantes de otras entidades.
