Audios de los Olán y CJNG

CIUDAD DE MEXICO.- Carlos Loret de Mola difundio en Latinus una nueva serie de grabaciones atribuidas a los hermanos Amilcar y Luis Alberto Olan, identificados por ese medio como parte del entorno cercano de Andres Manuel “Andy” Lopez Beltran y Gonzalo “Bobby” Lopez Beltran. En los audios, ambos hablan de contactos con personas ligadas al Cártel Jalisco Nueva Generacion (CJNG) para proteger operaciones vinculadas con minas de balasto en Veracruz, un señalamiento que reabre una historia conocida desde 2024, pero con un elemento adicional: la referencia directa a Ivan Cazarin Molina, alias “El Tanque”, sancionado por Estados Unidos como operador de alto rango de esa organización criminal.

La publicación no acredita por si misma responsabilidades penales ni establece una relación judicialmente probada entre Andy Lopez Beltran y esas conversaciones. Sin embargo, sí añade una pieza relevante al expediente periodístico: Latinus sostiene que las grabaciones fueron hechas en 2023 y que muestran cómo los hermanos Olan hablaban de vínculos con intermediarios criminales mientras participaban en negocios de suministro de balasto, material clave para el tendido ferroviario. Ese contexto es importante porque parte de esas operaciones ya había sido documentada por Mexicanos Contra la Corrupcion y la Impunidad (MCCI), que desde 2024 ha publicado audios y reportes sobre contratos y actividades relacionadas con el Tren Maya y el Corredor Interoceanico.

Lo que dicen las grabaciones

En una de las conversaciones presentadas por Latinus, Amilcar Olan habla con un empresario del sector y asegura que su hermano Luis Alberto mantenía cercania con personas de la zona y control sobre las operaciones. “Mi hermano va a estar al mando de todo… El maneja todo eso, los conoce a todos, todos son sus brothers, sus compas”, se escucha en el material difundido. En otra grabación, atribuida a Luis Alberto Olan, la voz afirma conocer a “El Tanque” y vincula ese contacto con el fin de extorsiones contra el propietario de una mina que abastecia balasto: “El sabe que yo conozco a ‘El Tanque’ aqui, al de la maña”.

La referencia no es completamente nueva. En abril de 2024, MCCI difundio un audio con una frase muy similar, aunque en ese momento dijo no conocer la identidad del interlocutor que hablaba con el empresario. Latinus sostiene ahora que esa voz corresponde a Luis Alberto Olan. La diferencia no es menor: cambia el foco desde una mención indirecta a una atribución concreta, aunque sigue sin existir una resolución judicial que confirme la autenticidad plena del material ni el alcance de las supuestas relaciones.

El perfil de “El Tanque”

Ivan Cazarin Molina aparece en registros oficiales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) lo sanciono el 10 de septiembre de 2024 y lo describio como miembro de alto rango del CJNG, cercano a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, con operaciones concentradas en Jalisco y Veracruz. Washington lo vincula con robo de combustible, narcotrafico, extorsion y homicidios, además de una red que usaba empresas y gasolineras aparentemente legales para mover hidrocarburos de origen ilícito.

Ese dato oficial permite sostener una parte central del contexto: “El Tanque” no es una referencia ambigua, sino un personaje ya identificado por una autoridad extranjera como operador relevante del CJNG. Lo que permanece sin confirmación pública es la naturaleza exacta de la relación que los hermanos Olan pudieron haber tenido con él, así como si esos contactos sirvieron para proteger negocios, resolver conflictos o facilitar extorsiones en torno a las minas de balasto.

Una trama que empezó antes

Las operaciones de balasto han colocado a Amilcar Olan bajo escrutinio desde hace más de dos años. MCCI publicó en 2024 grabaciones en las que hablaba de producir y transportar ese material, y atribuía instrucciones sobre esas actividades a Gonzalo “Bobby” Lopez Beltran. En una de ellas, Amilcar aseguraba que Bobby le había pedido producir 500 mil metros cúbicos antes del 30 de noviembre. El entonces presidente Andres Manuel Lopez Obrador rechazó esos señalamientos y exigió pruebas.

El nuevo reportaje amplía ese cuadro al introducir a Luis Alberto Olan como supuesto interlocutor en conversaciones sobre “El Tanque”. La relevancia periodística está en el cruce entre dos planos: por un lado, la confirmación oficial de que el apodo corresponde a un operador criminal sancionado por Estados Unidos; por otro, la existencia de audios que, de ser auténticos, sugieren que los negocios de balasto pudieron desenvolverse en un entorno donde la interlocución con figuras del crimen organizado no era marginal.

Qué sigue sin aclararse

La información pública disponible todavía no permite trasladar esas referencias al terreno penal sin pasos adicionales. Para sostener una responsabilidad jurídica harían falta peritajes sobre autenticidad e integridad de los audios, identificación plena de las voces, revisión del contexto completo de las llamadas y evidencia de que las conductas descritas se tradujeron en delitos. Tampoco hay, hasta ahora, una determinación judicial que establezca que Andy Lopez Beltran participó en los hechos relatados por los medios.

La FGR incluso afirmó el 17 de agosto de 2026 que carece de datos de prueba con fuerza legal suficiente para abrir una investigación por versiones recientes que relacionan a un hijo del expresidente con delitos de hidrocarburos. En ese marco, la publicación de Latinus no cierra el caso: lo desplaza a una zona más delicada, donde el valor probatorio de los audios, la identidad de quienes hablan y el verdadero alcance de los vínculos entre negocios, poder político y estructuras criminales siguen siendo la parte decisiva.

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