Samuel García supervisó los avances del Puente La Virgen y del Puente Nuevo, sobre el río Santa Catarina, una obra que busca ordenar el tránsito entre Morones Prieto, Constitución y la futura Línea 4 del Metro. El gobierno estima que ambos pasos beneficiarán a unas 3 mil personas al día, con un impacto directo en la movilidad de una zona donde convergen oficinas, vivienda y servicios.
El dato relevante no es solo el avance físico, sino la integración urbana que persigue el proyecto. La Virgen reporta 87% de progreso y el Nuevo, 92%; además, se rehabilitaron ocho puentes peatonales para conectar mejor con el sistema de transporte masivo. Esa combinación sugiere una apuesta por reducir tiempos de cruce y reforzar la accesibilidad a pie, más que por ampliar capacidad vial.

También se proyectan dos parques lineales de casi 7 kilómetros junto a los puentes, una pieza que amplía el alcance de la obra: ya no se trata solo de cruzar el cauce, sino de coser una franja urbana hoy fragmentada. Si se cumplen los plazos, el corredor puede convertirse en un punto de enlace entre el transporte masivo y el desarrollo inmobiliario del sector, con beneficios concretos para peatones y residentes.
