Al cierre de mayo de 2026 el sector de transformación en Baja California registró 428.191 trabajadores ante el IMSS, una reducción de 3.383 plazas en doce meses. Tijuana concentró la mayor pérdida (-3.928), seguida de Ensenada y Rosarito, mientras Mexicali y Tecate mostraron incrementos modestos. La comparación con mayo de 2024 revela una caída acumulada de 24.924 empleos, lo que confirma una contracción sostenida en la principal fuente de trabajo formal del estado.

La reducción responde a una combinación de factores coyunturales y estructurales. La desaceleración de la manufactura estadounidense, impulsada por aranceles al aluminio, acero y cobre, elevó de golpe los costos de importación y obligó a las plantas a operar a menor capacidad. Al mismo tiempo, la automatización permite mantener la producción con menos personal, lo que explica que las horas trabajadas no hayan caído en la misma proporción que el empleo.
Eficiencia versus generación de puestos
La productividad laboral ha crecido mientras el costo unitario de la mano de obra disminuye, según datos de la Secretaría de Economía e Innovación. Esta mayor eficiencia, sin embargo, no se traduce en nueva contratación. La rotación voluntaria se mantiene entre 1,5 % y 2 %, muy por debajo de niveles históricos, lo que indica que las empresas cubren vacantes solo por necesidades puntuales y no por expansión.
Incertidumbre arancelaria y T-MEC
La revisión del T-MEC añade otra capa de riesgo. Una posible revisión anual desincentivaría inversiones de largo plazo, que las empresas suelen planear a diez o quince años. Además, la insuficiente infraestructura eléctrica en Baja California ya ha desviado proyectos hacia Nuevo León, reduciendo la capacidad del estado para absorber la demanda de empleo formal. En este contexto, la pérdida de 36 programas y 83 plantas IMMEX entre diciembre de 2024 y mayo de 2026 refleja ajustes regulatorios y no necesariamente una salida masiva de empresas.
