Los datos de la CNBV correspondientes a mayo de 2026 muestran que las utilidades del sistema bancario mexicano alcanzaron 125,809 millones de pesos, lo que implica una contracción real de 4.2% frente al mismo mes de 2025. Esta cifra se explica principalmente por la reducción de 9.67% en los ingresos por intereses, que descendieron a 722,206 millones de pesos tras el ciclo de recortes que situó la tasa objetivo de Banxico en 6.50%. Aunque el crédito total sigue expandiéndose, el margen financiero ya no entrega el mismo impulso que en 2023 y 2024.
El ajuste no es uniforme. Los ingresos por créditos comerciales cayeron 16%, mientras que el segmento de consumo creció 6% y el de vivienda 3.4%. Al mismo tiempo, las estimaciones preventivas para riesgos crediticios aumentaron 20% hasta 105,365 millones de pesos y el resultado por intermediación se contrajo casi 40%. Estos movimientos simultáneos configuran un entorno donde el crecimiento del balance ya no se traduce automáticamente en mayores ganancias.
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La recomposición del margen financiero
Una primera observación relevante es que la caída de los ingresos por intereses no obedece solo a la tasa de referencia. La cartera comercial, que representa el mayor volumen, ha crecido apenas 1.06% real anual, mientras el consumo avanza a 7.5%. Esta divergencia sugiere que los bancos están desplazando activamente su oferta hacia productos de mayor rendimiento, pero también de mayor riesgo. El IMOR, que pasó de 2.08% a 2.3% en un año, comienza a reflejar ese cambio de composición.
El caso de Banamex ilustra un segundo fenómeno. Tras su separación de Citi y la entrada de nuevos accionistas, la institución registró un salto de 70.8% en utilidades, hasta 9,252 millones de pesos. Este resultado contrasta con la caída de 15.8% que presentó Citi México y con la contracción de 7% en BBVA, el banco que más gana en términos absolutos. La transformación accionaria parece haber liberado decisiones operativas que antes estaban sujetas a la estrategia global de Citi, permitiendo ajustes más rápidos en precios y colocación.
Impacto diferenciado entre jugadores
Los bancos medianos y regionales enfrentan presiones distintas. Banco Inbursa y Banco del Bajío reportaron caídas de 22% y 16.6% respectivamente. Estas entidades dependen más del margen de intereses y tienen menor capacidad para compensar con comisiones o diversificación geográfica. En cambio, Santander y Scotiabank lograron incrementos de 13% y 31.3%, probablemente por una mayor penetración en segmentos de nómina y tarjetas que aún mantienen spreads atractivos.
Desde la perspectiva de los acreditados, la reducción de tasas ha abaratado el costo del financiamiento, especialmente en hipotecas y consumo. Sin embargo, el alza en las provisiones anticipa que los bancos trasladarán parte de ese mayor costo de riesgo mediante comisiones o requisitos de garantía más estrictos. Los inversionistas, por su parte, observan que el rendimiento sobre el capital del sector se está comprimiendo y que la valoración de las acciones bancarias ya descuenta un escenario de márgenes más estrechos.
Tres dinámicas que definirán los próximos trimestres
La primera dinámica es la velocidad con que los bancos ajusten sus modelos de originación. Si el crecimiento del consumo sigue superando al de la cartera comercial, el IMOR podría subir más rápido de lo esperado cuando la economía enfrente un menor ritmo de empleo formal. La segunda es la capacidad de Banamex para mantener su ritmo de ganancias una vez que la base de comparación se normalice y el proceso de integración de nuevos accionistas avance. La tercera es la respuesta de la autoridad monetaria: si Banxico mantiene la tasa en 6.50% durante varios meses, el margen financiero se estabilizará en niveles inferiores a los de 2024, obligando a una mayor dependencia de ingresos por servicios.
El escenario base apunta a que las utilidades del sector se mantendrán por debajo de los niveles de 2025 durante el resto del año, con variaciones importantes según la estrategia de cada institución. Los bancos con mayor exposición a consumo y con estructuras de costos más flexibles podrán defender mejor sus márgenes, mientras que aquellos más dependientes del crédito empresarial enfrentarán mayor presión.
Riesgos que merecen seguimiento
El principal riesgo es un deterioro más rápido de la calidad de la cartera de consumo si el crecimiento del empleo se desacelera. Un segundo riesgo es que las provisiones sigan creciendo por encima del ritmo de colocación, erosionando todavía más la utilidad neta. Finalmente, la posible entrada de nuevos jugadores digitales podría intensificar la competencia en los segmentos de mayor margen, reduciendo la capacidad de los bancos tradicionales para compensar la caída del ingreso por intereses con otras líneas de negocio.
Los datos de mayo ya muestran que el sector bancario mexicano ha entrado en una fase de menor dinamismo en utilidades. La magnitud y duración de esta fase dependerán de la rapidez con que cada institución adapte su mezcla de productos, controle el riesgo de crédito y diversifique fuentes de ingreso más allá del margen financiero tradicional.
