El Banco de México publicó el 29 de junio de 2026 un documento de nueve preguntas frecuentes para disipar dudas sobre la modificación a la Circular 8/2026. En él reitera que las adquisiciones de Cetes y Bondes F en el mercado secundario se limitan a operaciones de liquidez con intermediarios financieros y no constituyen financiamiento directo al gobierno federal ni un programa de expansión cuantitativa.

La medida responde a la necesidad de compensar faltantes temporales de liquidez en el sistema financiero. Las subastas se realizarán exclusivamente con bancos, casas de bolsa, sociedades de inversión y Siefores, nunca con el propio gobierno. Esta distinción resulta clave porque el artículo 28 constitucional y el artículo 9 de la Ley del Banco de México prohíben expresamente que la autoridad central adquiera valores directamente del sector público.
Contexto de la herramienta de liquidez
El banco central administra diariamente el saldo de liquidez para que la tasa interbancaria a un día se mantenga cerca del objetivo de 6.50 por ciento. Hasta ahora contaba con operaciones de mercado abierto de corto plazo y ventas de valores para retirar exceso de recursos. La nueva opción de compra permite inyectar liquidez de forma simétrica cuando se detecten faltantes persistentes, sin alterar la postura de política monetaria.
Las operaciones se limitan a instrumentos de corto plazo o de tasa variable referenciada a la tasa de fondeo. Por ello, no se espera impacto significativo sobre las curvas de rendimientos de instrumentos a tasa fija nominal o real. Esta característica técnica reduce el riesgo de que las compras se interpreten como una señal de relajamiento monetario.
Comparación regional y antecedentes
Bancos centrales de Colombia, Brasil, Perú y Chile utilizan mecanismos análogos desde hace décadas para administrar la liquidez del sistema. El economista Víctor Gómez Ayala, de Finamex Casa de Bolsa, señaló que Banxico adoptó una herramienta ya probada por sus pares regionales en el momento en que resultó necesario. Además, el instituto recordó que ya ha realizado operaciones de permuta de valores gubernamentales con fines de liquidez, las cuales implican una compra y una venta simultánea.
La participación de la Secretaría de Hacienda, el IPAB y Pemex en la conferencia telefónica que explicó el programa de subastas del tercer trimestre refuerza la coordinación institucional sin que ello implique subordinación del banco central. La independencia operativa queda protegida porque las decisiones de compra responden exclusivamente a las condiciones de liquidez observadas en el mercado.
Implicaciones para la estabilidad financiera
Al proveer liquidez al mercado de dinero a través de intermediarios autorizados, el Banco de México facilita una distribución más eficiente de los recursos entre los participantes. Esta función resulta especialmente relevante en periodos de volatilidad, cuando los desequilibrios de liquidez pueden amplificar tensiones en las tasas de interés de corto plazo.
La claridad del mandato constitucional y la limitación a operaciones secundarias con intermediarios privados ofrecen un marco que preserva la credibilidad de la política monetaria. Observadores del mercado interpretan la medida como un fortalecimiento de las herramientas operativas más que como un cambio en la orientación de la política, lo que reduce la probabilidad de reacciones adversas en los precios de los activos financieros.
En resumen, la aclaración emitida por el Banco de México establece límites precisos a la nueva herramienta y la ubica dentro de las prácticas habituales de administración de liquidez que ya aplican otros bancos centrales de la región. La distinción entre provisión temporal de liquidez y financiamiento fiscal constituye el elemento central que mantiene intacto el marco de independencia institucional.
