La competencia bancaria ha pasado de premiar solo la domiciliación de nómina a recompensar también el depósito de ahorros. Varias entidades combinan ahora una bonificación inicial en efectivo con una remuneración sobre el saldo mantenido en la cuenta, lo que permite a algunos clientes alcanzar hasta 3.100 euros brutos en el primer año.
Ofertas que combinan bonificación e intereses
Bankinter remunera los ahorros al 2,50% TAE hasta un máximo de 100.000 euros y añade hasta 600 euros por trasladar la nómina o pensión. Kutxabank ofrece un 2% TAE sobre saldos de hasta 30.000 euros más 600 euros por activar Bizum y domiciliar ingresos. Deutsche Bank aplica hasta 1,50% TAE sobre 150.000 euros y 500 euros por nóminas de al menos 2.000 euros mensuales. Unicaja, BBVA y Banco Sabadell completan el panorama con porcentajes entre 1,25% y 1,50% más bonificaciones que oscilan entre 450 y 1.060 euros.
Estas cifras no son automáticas. El importe final depende del volumen de nómina, del saldo que se mantenga y del cumplimiento de condiciones como permanencia mínima o contratación de productos adicionales. Quienes maximizan el saldo remunerado pueden superar los 3.000 euros brutos; otros perfiles obtienen cantidades más modestas.

Por qué las entidades han ampliado sus incentivos
Durante años bastaba con pagar por la nómina para fidelizar al cliente. Esa estrategia ha dejado de ser suficiente porque el consumidor actual compara con mayor frecuencia y cambia de entidad con menos fricción. Los neobancos y las cuentas digitales extranjeras ofrecen remuneraciones sin exigir vinculación elevada, lo que obliga a los bancos tradicionales a responder con propuestas más completas que incluyan tanto efectivo inmediato como rentabilidad sobre los ahorros.
El nuevo equilibrio entre nómina y depósitos
La nómina sigue siendo relevante porque garantiza ingresos recurrentes, pero los saldos de ahorro representan ahora una fuente de relación estable a largo plazo. Los bancos buscan concentrar ambos elementos en una sola cuenta para reducir la probabilidad de que el cliente reparta su operativa entre varias entidades. Al mismo tiempo, el cliente obtiene la posibilidad de generar ingresos adicionales por algo que antes realizaba sin compensación.
Condiciones que determinan el resultado final
Las promociones contienen requisitos específicos de importe de nómina, permanencia y saldos mínimos. Quien no cumpla alguno de estos puntos puede ver reducida o anulada la bonificación. Comparar el beneficio neto después de impuestos y de restar posibles comisiones resulta esencial para evitar que una oferta aparentemente generosa termine siendo poco rentable para un perfil concreto.
Implicaciones para la fidelidad bancaria
La facilidad para trasladar nómina y ahorros ha erosionado la lealtad automática que antes generaba la domiciliación salarial. Los clientes ya no mantienen todos sus productos en una sola entidad por inercia. Esta realidad obliga a las entidades a diseñar incentivos que compensen realmente el esfuerzo de cambio y que ofrezcan valor sostenido más allá del primer año.
El consumidor que revisa periódicamente las condiciones de su cuenta y evalúa alternativas puede obtener rendimientos adicionales sin modificar su operativa habitual. Quienes permanecen inactivos ante estas promociones renuncian a ingresos que las propias entidades están dispuestas a entregar a cambio de concentrar su negocio.
