La decisión de Estados Unidos de rechazar la extensión automática del T-MEC y activar revisiones anuales ha abierto un periodo de negociaciones que podría extenderse varios años. Analistas de Banorte y HSBC consideran que el escenario sigue ofreciendo oportunidades para la economía mexicana, siempre que se mantenga el marco comercial vigente hasta 2036.
El mecanismo de revisiones anuales, previsto en el artículo 34.7 del tratado, se activó tal como anticipaban los mercados. El acuerdo permanecerá en vigor durante los próximos diez años, mientras los tres países abordan de forma periódica los reclamos pendientes. Banorte señaló que este proceso representa una etapa de transición hacia un acuerdo más duradero, sin alterar de inmediato las reglas actuales.

Temas pendientes entre los tres países
Entre los asuntos que México y Estados Unidos deben resolver destacan los aranceles de la Sección 232 aplicados al acero, aluminio y automóviles, el reconocimiento del contenido regional, la seguridad económica y el tratamiento del sector agrícola. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, indicó que el objetivo es que cada revisión anual deje menos asuntos pendientes y que el proceso concluya en un plazo razonable. Sin embargo, advirtió que el mecanismo de revisiones anuales no está definido en el tratado, por lo que las tres naciones deberán acordar su funcionamiento concreto.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) señaló que Washington continuará colaborando con México y Canadá para atender las “deficiencias” del acuerdo y los déficits comerciales bilaterales. Esta postura coincide con la posición de la industria automotriz mexicana, que ha expresado preocupación por la falta de certidumbre que genera la decisión estadounidense.
Perspectiva positiva desde el sector financiero
José Carlos Sánchez, economista en jefe de HSBC México, consideró que el resultado neto de la decisión estadounidense es positivo para México. Aunque las revisiones anuales podrían generar cierta incertidumbre, el marco comercial actual sigue respaldando el fortalecimiento de las cadenas de suministro en América del Norte y la ganancia de participación de mercado en la economía de Estados Unidos.
Sánchez explicó que un proceso de renegociación más amplio representa una oportunidad para que las empresas establecidas en la región participen activamente y expresen sus posiciones antes de un acuerdo de largo plazo. Al mismo tiempo, advirtió que si las negociaciones derivan en cambios profundos, el proceso legislativo podría volverse más complejo, especialmente en México, donde el Senado deberá revisar y aprobar cualquier modificación sustancial.
Estabilidad cambiaria y expectativas a diez años
El peso mexicano se mantuvo prácticamente sin cambios tras el anuncio, lo que refleja que la decisión era ampliamente esperada por los mercados. HSBC destacó que la claridad del mensaje contribuyó a reducir una fuente importante de incertidumbre en materia de política comercial.
El horizonte de diez años que ofrece el tratado vigente se considera suficiente para alcanzar un nuevo acuerdo de largo plazo. Durante este periodo, las ganancias de México en el mercado estadounidense y el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales podrían prevalecer sobre la incertidumbre derivada de las revisiones anuales, siempre que las negociaciones técnicas y sectoriales avancen de manera ordenada.
El escenario actual exige que los tres gobiernos definan pronto el calendario y los procedimientos de las revisiones anuales. La experiencia de la primera renegociación del tratado durante la administración de Donald Trump demuestra que la participación ordenada del sector privado y del Congreso mexicano puede contribuir a resultados más predecibles y estables para la inversión regional.
