Banxico sustituye núcleo de moneda de 10 pesos con acero en 2026

El Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público formalizaron una modificación en la composición metálica de la moneda de 10 pesos que entrará en vigor durante el ejercicio fiscal de 2026. La decisión, publicada en el Diario Oficial de la Federación, responde a la necesidad de reducir los costos de producción ante la volatilidad en los precios de los metales industriales, sin afectar el valor nominal ni la circulación de las piezas existentes.

Origen de la reforma legal

La Junta de Gobierno de Banxico aprobó la propuesta el 27 de febrero de 2025. Posteriormente, el Congreso modificó los artículos tercero y quinto de la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos para permitir el uso de nuevos materiales en la acuñación. El secretario de Hacienda, Édgar Abraham Amador Zamora, firmó el decreto que autoriza a la Casa de Moneda de México iniciar la fabricación masiva con la nueva aleación.

El cambio se limita exclusivamente al núcleo central de color plateado. La aleación tradicional de alpaca, compuesta por cobre, níquel y zinc, será sustituida por acero recubierto de níquel. Esta alternativa mantiene la resistencia al desgaste por fricción y reduce de manera significativa el gasto en materiales, al tiempo que conserva el peso aproximado y las dimensiones generales de la moneda.

Banxico sustituye núcleo de moneda de 10 pesos con acero en 2026

Elementos que permanecen sin alteraciones

El anillo perimétrico exterior de color dorado, que contiene el escudo nacional y la denominación, conservará su composición actual. De esta forma, el diseño visual de la moneda no sufrirá modificaciones perceptibles para el público. Las autoridades han señalado que la pieza seguirá siendo reconocible a simple vista y mantendrá su compatibilidad con los sistemas de conteo y validación utilizados por bancos y comercios.

El proceso de transición será gradual. La Casa de Moneda comenzará la producción una vez concluyan las pruebas de calibración de maquinaria. Banxico distribuirá los nuevos lotes de manera progresiva a través de las ventanillas bancarias, sin establecer plazos obligatorios para el retiro de las piezas anteriores.

Impacto en la economía cotidiana

Las monedas de 10 pesos actualmente en circulación conservan plena validez legal para cualquier transacción comercial, depósito o pago. No existe obligación de canje ni riesgo de desvalorización. Ambas versiones, la de alpaca y la de acero recubierto, coexistirán en el mercado durante varios años sin distinción normativa.

El retiro de las piezas antiguas ocurrirá de forma natural cuando los bancos las reciban y detecten un desgaste físico excesivo. Esta estrategia evita costos logísticos adicionales y sigue el modelo aplicado en reformas monetarias previas en México y otros países que han optado por materiales más económicos en denominaciones de alta circulación.

Alineación con prácticas internacionales

La medida sitúa a México en línea con estándares adoptados por bancos centrales de economías avanzadas que han incorporado acero recubierto en monedas de uso masivo. La elección busca proteger el presupuesto de acuñación frente a fluctuaciones en los precios del níquel y el zinc, sin comprometer la durabilidad ni la percepción de valor de la moneda por parte de los usuarios.

Funcionarios de Banxico han indicado que el ahorro estimado permitirá reasignar recursos hacia otras áreas de operación del instituto central, aunque no se han publicado cifras detalladas del impacto presupuestal. La decisión refleja una gestión prudente de los costos asociados al efectivo en un contexto donde los medios de pago electrónicos ganan terreno de manera sostenida.

La población no requiere realizar acciones adicionales. Las monedas antiguas seguirán aceptándose en todos los establecimientos y las nuevas piezas entrarán en circulación de manera ordenada conforme se complete su distribución.

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