El escritor y conductor Jaime Bayly reveló en una columna de El Comercio que obtuvo mayores ingresos revendiendo entradas del Mundial 2026 en Miami que con su obra literaria. Compró varios boletos al inicio de la venta y los colocó en plataformas secundarias ante la alta demanda en la ciudad donde reside desde hace tres décadas.

Bayly detalló que vendió a precios elevados los boletos del partido Uruguay-Arabia Saudita a hinchas saudíes y los del Brasil-Escocia a seguidores escoceses. En ambos casos la demanda superó las expectativas y generó márgenes significativos. Solo en el encuentro Uruguay-Cabo Verde la oferta superó a la demanda y decidió asistir con su familia.
Ironía y beneficio económico
El columnista reconoció el carácter especulativo de la operación y cerró su texto con una frase que resume la lógica del mercado: “Ofrezco sentidas disculpas, pero alguien tiene que pagar el colegio de mi hija”. Sus ganancias le permitieron luego asistir al Argentina-Cabo Verde en zona preferente con servicios incluidos.
El episodio ilustra cómo un evento masivo como el Mundial genera un mercado secundario inmediato en ciudades sede. La confesión de Bayly, lejos de ser un simple testimonio personal, expone la tensión entre la pasión deportiva y la oportunidad económica que surge cuando la oferta inicial se agota rápidamente.
