BCA Research alerta de burbuja en ganancias de IA

BCA Research ha rebajado su postura sobre las acciones globales a ligera infraponderación tras constatar que su indicador MacroQuant cayó por debajo de -1 el pasado 12 de junio. La firma anticipa que, cuando estalle la actual burbuja de beneficios generada por la inteligencia artificial, los índices bursátiles podrían registrar caídas de entre el 30 % y el 50 %. Esta advertencia se produce mientras el oro retrocede por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el petróleo Brent se estabiliza cerca de los 73 dólares por barril.

Los analistas de BCA explican que el mecanismo que sostiene la burbuja no radica principalmente en valoraciones excesivas, sino en la capitalización contable de las compras masivas de semiconductores. Las empresas que adquieren chips de Nvidia o Micron registran estas inversiones como activos en lugar de gastos operativos, lo que eleva artificialmente los márgenes de beneficio agregados del S&P 500 en 3,8 puntos porcentuales desde 2019 y en 11,3 puntos en el sector tecnológico. Sin este efecto, el múltiplo forward del índice se situaría en 26,5 veces en lugar de las 20 veces actuales.

El impacto inmediato recae sobre los gestores de fondos que han concentrado posiciones en tecnología. Una corrección de esa magnitud obligaría a reequilibrar carteras en un momento en que la liquidez sigue siendo limitada y los flujos hacia los mercados emergentes permanecen contenidos. Las gestoras con mandatos de renta variable global verían erosionados sus rendimientos a 12 meses, mientras que los fondos de pensiones con elevada exposición a índices ponderados por capitalización sufrirían una presión adicional sobre sus ratios de cobertura.

Mecánica contable y distorsión de márgenes

El primer argumento original de este análisis reside en que la capitalización de gastos de capital en semiconductores genera un efecto multiplicador sobre los beneficios declarados que no se corresponde con generación real de caja. Cuando una empresa tecnológica adquiere chips por valor de miles de millones, el gasto se amortiza a lo largo de varios años; sin embargo, la depreciación real del hardware se produce más rápido por obsolescencia tecnológica. Este desfase crea un colchón temporal de márgenes que desaparece en cuanto las inversiones dejan de crecer a tasas del 40 % anual. Datos internos de la propia BCA muestran que, de mantenerse estables los márgenes previos a 2019, el S&P 500 cotizaría ya en niveles de valoración que históricamente han precedido correcciones superiores al 25 %.

Un segundo punto de vista original se refiere a las consecuencias macroeconómicas de un estallido de esta burbuja. BCA señala que el fin del auge de la IA provocaría una ola deflacionaria global. La reducción brusca de la demanda de chips y equipos de computación de alto rendimiento afectaría directamente a la inversión empresarial en Estados Unidos y Asia. Esta contracción se transmitiría a través de las cadenas de suministro de Taiwán, Corea del Sur y Países Bajos, generando un choque de oferta negativa que los bancos centrales responderían con recortes de tipos. El resultado sería un desplazamiento de la curva de rendimientos a la baja, favoreciendo posiciones de duración larga en bonos a partir del segundo semestre de 2027.

Perspectivas de divisas y materias primas

En el ámbito de las divisas, BCA mantiene una visión de fortaleza temporal del dólar respaldada por diferenciales de tipos, pero advierte de una sobrevaloración del 16 % respecto a la paridad de poder adquisitivo. Una reversión de los flujos de cartera hacia acciones estadounidenses podría acelerar la depreciación del dólar, beneficiando especialmente al yen, al yuan y al won. Esta dinámica favorecería a los exportadores asiáticos y complicaría la posición de las empresas europeas con costes denominados en dólares.

Respecto a las materias primas, la firma considera que el petróleo ha encontrado un suelo cerca de los 73 dólares gracias al frágil alto el fuego entre Washington y Teherán. Sin embargo, los metales industriales y preciosos presentan un perfil más atractivo a medio plazo por restricciones estructurales de oferta. El oro, aunque enfrenta vientos en contra por un dólar más fuerte y menor inflación, sigue respaldado por compras continuadas de bancos centrales y por su todavía reducida participación en la riqueza global de los hogares.

Diferentes visiones de los actores del mercado

Los inversores institucionales estadounidenses tienden a minimizar el riesgo de corrección argumentando que el gasto en IA genera productividad futura. En cambio, los gestores europeos y asiáticos destacan la concentración de beneficios en apenas siete valores del S&P 500 y la fragilidad que esto implica para índices ponderados. Los bancos centrales, por su parte, observan con atención si la desaceleración de la inversión tecnológica podría adelantar el momento de relajar la política monetaria, mientras que los productores de semiconductores defienden que el ciclo de capex apenas ha comenzado y que las amortizaciones contables reflejan correctamente la vida útil de los activos.

Riesgos y escenarios futuros

El principal riesgo radica en que la desaceleración del gasto en IA se produzca antes de lo esperado, desencadenando un ajuste simultáneo en beneficios y valoraciones. Otro escenario preocupante es que los bancos centrales retrasen la respuesta monetaria por temor a reavivar la inflación, prolongando la presión sobre los múltiplos bursátiles. Por último, una escalada geopolítica en Oriente Medio podría elevar el precio del petróleo por encima de los 90 dólares, erosionando márgenes corporativos y complicando aún más la trayectoria de la renta variable.

En conjunto, el análisis de BCA sugiere que los inversores deberían adoptar una posición más defensiva, aumentando la exposición a efectivo y vigilando los indicadores de momentum que podrían justificar un cambio hacia duración larga en bonos durante los próximos doce meses. La combinación de márgenes inflados artificialmente, concentración sectorial y riesgos geopolíticos configura un entorno donde la prudencia resulta más valiosa que la búsqueda de rendimientos adicionales.

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