El actor mexicano Horacio Beamonte informó que decidió rechazar procedimientos invasivos y continuar su enfermedad bajo un esquema exclusivo de cuidados paliativos, tras el deterioro de su estado de salud por un cáncer terminal. La noticia provocó amplia atención en el medio del espectáculo por el alcance público de su decisión y por el lenguaje con el que el intérprete describió su proceso personal.
Beamonte explicó que su atención médica se ha llevado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en la capital del país, donde formalizó la Carta de Voluntad Anticipada y la Orden de No Reanimación. Con ello dejó asentado que no desea medidas de soporte artificial cuando su cuerpo entre en una fase irreversible de deterioro.

Una decisión tomada tras meses de tratamiento
En mayo de 2025, el actor fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda con cromosoma Filadelfia, una variante asociada con mayor agresividad en sangre y médula ósea. Desde entonces, su evolución médica no mostró la mejoría esperada, de acuerdo con lo que él mismo comunicó en redes sociales. Ese deterioro explica el giro que ahora adopta su tratamiento: dejar de buscar terapias curativas o intervenciones que solo prolonguen la fase final del padecimiento.
La ortotanasia, a diferencia de la eutanasia, no busca provocar la muerte, sino permitir que ocurra de manera natural mientras se prioriza el alivio del dolor y el acompañamiento clínico. En contextos de enfermedad terminal, esta vía suele estar asociada con la medicina paliativa y con decisiones anticipadas que reducen la incertidumbre sobre maniobras de reanimación o soporte artificial. En el caso de Beamonte, el peso del anuncio también radica en que convierte una decisión privada en un asunto público, con implicaciones sobre autonomía del paciente y límites del tratamiento médico.
El mensaje que dejó en Instagram
En un texto difundido en Instagram, Beamonte afirmó: “Me decidí por la Ortotanasia, la verdadera muerte digna. Hoy fui a mi consulta a la Clínica del dolor (cuidados paliativos) del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde me atienden de la leucemia y aproveché para firmar la Carta de Voluntad Anticipada y la Orden de No Reanimación”. También sostuvo que seguirá viviendo con la energía que conserve cada día hasta que llegue el final de su vida.
El actor cerró su mensaje con una lectura religiosa de su estado: dijo aceptar que su vida está en manos de Dios y que solo él decide cuándo, dónde y cómo llamarlo a su presencia. Ese componente espiritual ayuda a entender el tono de despedida de su publicación y la manera en que ha querido encuadrar su decisión, no como una renuncia, sino como una aceptación de la evolución natural de la enfermedad.
Perfil público y alcance del caso
Horacio Beamonte ha trabajado en producciones de Televisa con participación destacada en programas como La Rosa de Guadalupe y Como dice el dicho, además de telenovelas como El amor invencible. Su trayectoria en formatos de amplia audiencia explica la repercusión del anuncio: no se trata solo de una historia médica, sino de la visibilidad de un actor conocido que expone, con detalle, cómo enfrenta una enfermedad de pronóstico complejo.
El caso abre una conversación más amplia sobre el valor de la voluntad anticipada en México, especialmente en pacientes con padecimientos terminales. También pone sobre la mesa la diferencia entre prolongar la vida biológica y preservar la dignidad del paciente en la etapa final. En un entorno donde las decisiones médicas suelen discutirse con lenguaje técnico, Beamonte optó por hacer pública una elección que combina medicina paliativa, convicción personal y un cierre consciente de su tratamiento.
