Bitcoin supera los 70,000 dólares

Las acciones vinculadas al mercado de criptomonedas avanzaron este jueves, en una jornada impulsada por un renovado apetito por activos de riesgo tras señales de apoyo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos al mercado de deuda y nuevas presiones del presidente Donald Trump para que el Congreso apruebe reglas específicas para los activos digitales. El bitcoin subía 3.48% y se cotizaba en torno a 71,505 dólares, luego de recuperar el umbral de los 70,000 dólares por primera vez desde junio.

El movimiento combinó factores financieros y políticos. Por un lado, el Tesoro anunció que duplicará el volumen de recompras de bonos de largo plazo, una medida adoptada después de una venta masiva de deuda que llevó el rendimiento de los bonos estadounidenses a 30 años a su mayor nivel desde 2007. Por otro, Trump pidió a los legisladores destrabar una versión de la denominada Ley de Claridad, que busca definir el marco regulatorio aplicable al sector cripto.

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Un alivio temporal para los activos de riesgo

El repunte se produjo en un contexto en el que la evolución del mercado de bonos se ha convertido en un factor relevante para las criptomonedas y para las acciones tecnológicas. Cuando los rendimientos de la deuda pública aumentan, los inversores suelen exigir una mayor rentabilidad a los activos considerados más riesgosos. Esto puede restar atractivo a instrumentos que no generan flujos de caja regulares, como el bitcoin, o a empresas cuya valoración depende en buena medida de expectativas de crecimiento futuro.

La decisión del Tesoro ofreció una pausa a esa presión, aunque analistas advirtieron que su alcance inmediato fue limitado. Las recompras de deuda pueden mejorar temporalmente la liquidez y respaldar los precios de los bonos, pero no resuelven por sí solas las preocupaciones estructurales sobre las necesidades de financiamiento de Estados Unidos, la inflación y la trayectoria de las tasas de interés. Por ello, el efecto favorable sobre las criptomonedas podría depender de que los rendimientos se estabilicen durante las próximas semanas.

Alex Kuptsikevich, analista de la correduría FxPro, señaló que el movimiento de las criptomonedas también estuvo impulsado por una cobertura de posiciones cortas tras varias semanas de negociación estrecha. Ese tipo de dinámica ocurre cuando los inversores que apostaban por caídas deben recomprar activos para cerrar sus posiciones ante un avance de precios, lo que puede acelerar una subida. El fenómeno ayuda a explicar la intensidad del rebote, pero no garantiza que se consolide una tendencia alcista sostenida.

La política regulatoria vuelve al centro

La segunda fuente de apoyo fue el mensaje de Trump a favor de una legislación específica para los activos digitales. Durante un acto celebrado en la Casa Blanca el miércoles, el presidente instó al Congreso a aprobar una “versión justa” de la Ley de Claridad, actualmente detenida en el Senado. La iniciativa es una prioridad para empresas y asociaciones del sector, que reclaman reglas estables para reducir la incertidumbre sobre la supervisión de las plataformas, emisores y productos financieros basados en criptomonedas.

El proyecto busca determinar bajo qué circunstancias una criptomoneda debe tratarse como un valor o como una materia prima. Esa clasificación es decisiva porque delimitaría las facultades de la Comisión de Bolsa y Valores, conocida como SEC, y de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas, o CFTC. Las disputas entre ambas agencias y los litigios contra empresas del sector han sido una de las principales fuentes de incertidumbre regulatoria en Estados Unidos.

Para los participantes del mercado, una definición legal podría facilitar decisiones de inversión, ampliar la participación institucional y reducir el riesgo de cambios regulatorios derivados de cada administración. Ejecutivos y analistas han sostenido que las normas basadas únicamente en acciones de las agencias son más vulnerables a recursos judiciales y a modificaciones políticas. Sin embargo, la aprobación legislativa sigue siendo incierta, pues el debate incluye asuntos de supervisión, protección al consumidor, prevención de lavado de dinero y conflictos de interés.

Las objeciones sobre los intereses presidenciales

La propuesta enfrenta resistencia entre numerosos demócratas y algunos republicanos, quienes consideran insuficiente una ley que no limite las ganancias de funcionarios públicos derivadas de inversiones propias en criptomonedas. La discusión ha adquirido una dimensión política adicional por los vínculos empresariales de Trump y su familia con el sector. Según las declaraciones disponibles, Trump reportó más de 1,400 millones de dólares de ingresos asociados con inversiones familiares en criptomonedas durante 2025.

Los críticos sostienen que una legislación favorable al sector debería incluir mecanismos claros para evitar que quienes ejercen funciones públicas se beneficien de decisiones regulatorias que puedan influir directamente en sus activos. Los defensores de avanzar con la ley argumentan, en cambio, que el marco regulatorio no debería quedar paralizado por ese desacuerdo y que las cuestiones de ética pública pueden abordarse mediante normas separadas. La falta de consenso sobre ambos puntos explica en parte el estancamiento de la iniciativa en el Senado.

Suben las empresas expuestas al mercado cripto

El impulso se trasladó a las compañías cotizadas con exposición directa a activos digitales. Coinbase Global avanzaba 6.05%, mientras que Strategy, conocida por su acumulación de bitcoin en balance, subía 4%. Canaan, fabricante de equipos para la minería de bitcoin, registraba uno de los mayores movimientos de la sesión con un alza de 10.37%. Circle, emisor de monedas estables, ganaba 3.8%, y Robinhood, cuya plataforma ofrece negociación minorista de criptomonedas, sumaba 0.42%.

El éter también acompañó el movimiento, con un avance de 2.46% hasta 2,272 dólares, su nivel más alto en más de tres meses. Aun así, la recuperación debe observarse frente a las pérdidas acumuladas: el bitcoin continúa cerca de 18% por debajo de su cotización de inicio de año y alrededor de 43% debajo de su máximo histórico alcanzado en octubre. La sesión refleja una mejora del ánimo inversor, pero el comportamiento futuro seguirá condicionado por los rendimientos de la deuda, la política monetaria y la capacidad de Washington para convertir sus promesas regulatorias en una ley efectiva.

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