BofA eleva mineras europeas a marketweight

La decisión de BofA Securities de elevar su recomendación sobre las acciones mineras europeas desde underweight hasta marketweight refleja un cambio de percepción tras varios meses de corrección pronunciada. El sector había superado al mercado en un 65 por ciento entre junio de 2025 y junio de 2026, solo para ceder un 15 por ciento desde principios de junio de este año. Esa caída se produjo casi exclusivamente por contracción de múltiplos, ya que la relación precio-ganancias relativa pasó de una prima del 5 por ciento a un descuento del 20 por ciento, mientras las estimaciones de beneficios continuaban en ascenso.

El repunte previo del cobre hasta los 14.000 dólares por tonelada en mayo actuó como catalizador principal. Tras ese máximo histórico, el metal retrocedió un 10 por ciento y arrastró consigo a las compañías mineras más expuestas. BofA observa ahora que el margen adicional de descenso parece limitado dentro de su escenario macroeconómico actual, lo que justifica la mejora de posicionamiento.

El largo ciclo del cobre y la demanda estructural

El comportamiento del cobre en 2025 y 2026 no puede entenderse sin considerar la expansión de las redes eléctricas asociada a los centros de datos de inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas han anunciado planes de inversión que superan los 200.000 millones de dólares anuales en infraestructura de energía y transmisión. Cada gigawatt adicional requiere entre 15.000 y 20.000 toneladas de cobre, una cifra que multiplica la demanda tradicional del sector automovilístico y de la construcción.

Europa cuenta con varias mineras que producen concentrados de cobre de alta ley, entre ellas Glencore y Rio Tinto, cuyos activos en España y Portugal han registrado mejoras de productividad en los últimos dos años. Sin embargo, la sensibilidad del sector a las expectativas de gasto en inteligencia artificial ha aumentado notablemente. Cuando el Nasdaq y el índice MSCI Europa de beneficiarios de IA retrocedieron por dudas sobre la sostenibilidad del capex, las mineras siguieron la misma trayectoria con un desfase de apenas dos semanas.

El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán como factor macro

Las sorpresas macroeconómicas globales, medidas por el indicador de impulso de crecimiento de BofA, se recuperaron con más fuerza de lo previsto tras el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. La consiguiente caída del precio del petróleo liberó capacidad de gasto en economías importadoras y mejoró las perspectivas de demanda industrial. La minería europea, que había cotizado por encima de su relación histórica con estas sorpresas, ahora se encuentra por debajo de esa línea, lo que sugiere un potencial de revalorización si el impulso macro se mantiene.

El caso de la alemana Aurubis ilustra esta dinámica. La empresa, principal refinadora de cobre del continente, ha registrado un incremento del 18 por ciento en pedidos de cable de media tensión para proyectos de interconexión eléctrica en el norte de Europa. Estos contratos están vinculados directamente a la necesidad de reforzar la red para absorber nueva generación renovable y atender el consumo de los centros de datos que se están instalando en Suecia y Finlandia.

Riesgos de concentración en expectativas de IA

La correlación creciente entre la minería y los indicadores de comercio de inteligencia artificial introduce una vulnerabilidad clara. Si las empresas tecnológicas revisaran a la baja sus planes de inversión en infraestructura, el efecto sobre los precios del cobre y sobre las valoraciones mineras sería inmediato. El episodio vivido en mayo, cuando el metal retrocedió un 10 por ciento en pocas semanas, demuestra la velocidad con que se transmiten estas revisiones.

Al mismo tiempo, la cautela de BofA respecto a los grandes nombres del sector en el corto plazo se justifica por la persistencia de inventarios elevados en los almacenes de la LME y por la posibilidad de que China modere su estímulo fiscal durante el segundo semestre. La firma mantiene, no obstante, una visión constructiva a medio plazo basada en el déficit estructural de oferta que se prevé a partir de 2028, cuando varias minas maduras entrarán en fase de declive productivo.

Implicaciones para la política industrial europea

La mejora de recomendación llega en un momento en que la Unión Europea debate el Critical Raw Materials Act, norma que busca reducir la dependencia de importaciones de metales estratégicos. Las mineras europeas podrían beneficiarse de incentivos fiscales y de procedimientos de permisos acelerados si logran demostrar que sus proyectos contribuyen a la seguridad de suministro de cobre y níquel. El caso de la mina de Neves-Corvo en Portugal, operada por Lundin Mining, ha sido citado por la Comisión como ejemplo de activo que podría recibir apoyo financiero del fondo de soberanía industrial.

En el plano social, una recuperación sostenida de las valoraciones mineras tendería a estabilizar el empleo en regiones como Asturias y la Cornisa Cantábrica, donde la actividad extractiva sigue representando un porcentaje significativo del PIB local. Los convenios colectivos firmados en 2025 ya contemplan incrementos salariales ligados a los precios del cobre, lo que añade un canal de transmisión directo entre las cotizaciones bursátiles y el consumo de los hogares en esas zonas.

Perspectivas de mediano plazo

BofA mantiene la cautela sobre los grandes nombres en el corto plazo, pero considera que el sector se encuentra ahora en una posición más atractiva para inversores con horizonte de tres a cinco años. La combinación de un múltiplo deprimido, un déficit estructural de oferta y una demanda respaldada por la transición energética y la infraestructura digital configura un escenario en el que las sorpresas positivas de beneficios podrían impulsar una revalorización adicional. El seguimiento de los indicadores de capex en inteligencia artificial y de las sorpresas macroeconómicas globales seguirá siendo determinante para calibrar el ritmo de esa recuperación.

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