Los fondos que siguen tendencias podrían mantener sus compras de acciones del Nasdaq y de Japón si los mercados conservan la estabilidad o prolongan sus avances, una dinámica que daría respaldo adicional a los principales índices bursátiles, según un análisis de Bank of America divulgado el viernes 15 de agosto de 2026.
El banco señaló que los Asesores de Comercio de Materias Primas, conocidos como CTAs por sus siglas en inglés, continuaron incrementando su exposición a la renta variable durante la semana concluida el 14 de agosto. El movimiento se produjo después de que las ganancias acumuladas en los principales índices reforzaran las señales técnicas positivas utilizadas por estas estrategias.
Las señales siguen favoreciendo la exposición
El posicionamiento estimado de los CTAs en acciones alcanzó su nivel más elevado desde el inicio del conflicto con Irán en marzo, de acuerdo con BofA. Los analistas del banco consideraron que todavía existe margen para nuevas compras si la volatilidad característica del verano continúa reduciéndose y las cotizaciones mantienen una trayectoria estable o ascendente.
Las estrategias de seguimiento de tendencias suelen ajustar sus posiciones conforme evolucionan los precios. Cuando un índice registra avances sostenidos, los modelos pueden interpretar esa evolución como una confirmación de la tendencia y ordenar compras adicionales. Esa mecánica puede reforzar las subidas, aunque también puede acelerar las ventas cuando las señales cambian de forma brusca.
En este contexto, Bank of America identificó al Nasdaq y al Nikkei 225 como dos de los mercados con mayor posibilidad de recibir flujos adicionales, especialmente de parte de estrategias de movimiento más lento. Estos fondos reaccionan con menos rapidez a las variaciones diarias y, por ello, podrían seguir aumentando su exposición aunque los operadores de corto plazo ya hayan realizado parte de sus compras.

Un panorama positivo, pero no uniforme
El modelo de BofA mostró una lectura desigual para el Nasdaq-100. La señal de tendencia a corto plazo se ubicó en -7%, mientras que la correspondiente al horizonte medio alcanzó el 63% y la de largo plazo llegó al 100%. La combinación sugiere que las señales inmediatas aún presentan cierta debilidad, pero que los horizontes de mayor duración continúan inclinándose claramente a favor de las posiciones compradoras.
El Nasdaq-100 se situaba en 30.140 puntos en el modelo del banco con datos del 14 de agosto. BofA calculó en 28.090 puntos el nivel aproximado que podría marcar el inicio de una liquidación de posiciones largas. La distancia entre ambos niveles indica que, bajo los supuestos del modelo, sería necesario un retroceso relevante antes de que las estrategias sistemáticas comenzaran a reducir de manera significativa su exposición.
El banco también estimó que la fortaleza de la tendencia de mediano plazo podría mejorar durante los próximos cinco días si se materializan trayectorias de precios intermedias o alcistas. Esa proyección no constituye una garantía sobre el comportamiento del índice, pero sí refleja que los modelos cuantitativos todavía encuentran condiciones compatibles con una continuidad de las compras.
Los umbrales de venta permanecen alejados
Según BofA, los disparadores de venta sistemática se mantienen relativamente lejos en los principales índices. En términos generales, serían necesarias caídas superiores al 4% para provocar ventas importantes de los CTAs. Este umbral ofrece cierto margen frente a correcciones moderadas, aunque no elimina el riesgo de una reacción más intensa si el deterioro de los precios coincide con un aumento de la volatilidad.
La estructura actual también presenta una vulnerabilidad. Tras los recientes incrementos en las posiciones largas de renta variable, el posicionamiento sistemático se ha inclinado más hacia el riesgo a la baja. Mientras más fondos mantengan apuestas similares, mayor puede ser la presión vendedora si los indicadores técnicos pasan simultáneamente de positivos a negativos.
La influencia de estas estrategias depende de varios factores, entre ellos la velocidad de los movimientos, la volatilidad y la correlación entre mercados. Un retroceso aislado podría no activar órdenes relevantes, pero una caída amplia en las acciones globales podría modificar las señales de numerosos modelos al mismo tiempo.
Una semana decisiva para los flujos
Las estimaciones de BofA ilustran esa asimetría. Si las acciones globales suben durante la próxima semana, las estrategias sistemáticas podrían comprar alrededor de 11.000 millones de dólares. Incluso en un escenario de mercados generalmente planos, el banco calcula compras cercanas a 19.000 millones de dólares, debido a la posibilidad de que algunos modelos completen ajustes pendientes.
En cambio, un mercado global a la baja podría desencadenar aproximadamente 96.000 millones de dólares en ventas. La diferencia entre los flujos potenciales de compra y venta muestra que el impacto de una ruptura negativa podría ser considerablemente mayor que el apoyo generado por una nueva subida. No se trata necesariamente de una previsión de caída, sino de una advertencia sobre la sensibilidad del posicionamiento actual a un cambio de tendencia.
Para los inversores, el análisis sitúa la estabilidad del mercado y la evolución de la volatilidad como elementos centrales. Mientras los índices conserven sus tendencias de mediano y largo plazo, los CTAs podrían seguir aportando demanda al Nasdaq y al Nikkei. Sin embargo, una corrección suficientemente profunda, acompañada de señales técnicas deterioradas, podría transformar rápidamente ese respaldo en una fuente de presión vendedora.
