El Banco Central de Brasil evalúa conectar Pix, su sistema de pagos instantáneos, con plataformas similares de otros países. La iniciativa marca un avance concreto hacia la interoperabilidad transfronteriza, después de que el regulador planteara en 2023 que esa posibilidad solo podría materializarse en el futuro.
Según un nuevo informe, las conexiones bilaterales y la participación en centros multilaterales podrían reducir costos, acelerar transferencias, ampliar el acceso financiero y mejorar la transparencia. El Banco Central ya suscribió acuerdos de intercambio de información sobre Pix con 65 autoridades extranjeras, entre ellas las de Alemania, Canadá, Sudáfrica y Turquía.

Una expansión con dimensión geopolítica
Pix domina los pagos electrónicos en Brasil al permitir transferencias en tiempo real desde aplicaciones bancarias. Sus operaciones gratuitas entre particulares y sus menores costos para comercios han reducido la dependencia de la cadena tradicional de tarjetas. El uso del sistema creció un 25,7% en 2025, una expansión que refuerza su atractivo como infraestructura pública exportable.
La discusión internacional ocurre bajo presión política. Una investigación comercial del Gobierno de Donald Trump señaló a Pix entre las prácticas consideradas desleales y cuestionó que el Banco Central sea simultáneamente operador y regulador. Esa conclusión contribuyó a justificar aranceles adicionales del 25% a productos brasileños. En este contexto, la internacionalización de Pix puede mejorar la eficiencia de los pagos, pero también expone al sistema a mayores exigencias regulatorias y a disputas sobre competencia. El reto para Brasil será demostrar que la expansión preserve la neutralidad del modelo y no convierta una herramienta de inclusión financiera en un nuevo foco de tensión comercial.
