Bruselas, 4 ago (EFE).- La Comisión Europea culminó este martes los últimos trámites legales para poner en marcha el Fondo Scaleup Europe, una iniciativa con la que pretende movilizar hasta 5.000 millones de euros para financiar a empresas emergentes europeas en fase de expansión y reducir el riesgo de que trasladen su actividad fuera del continente por falta de capital. La Comisión prevé que las primeras inversiones se concreten en las próximas semanas.
El fondo está dirigido a compañías que ya han superado la etapa inicial de una startup y necesitan rondas de financiación de mayor tamaño para ampliar operaciones, contratar personal, desarrollar tecnología y competir en mercados internacionales. El objetivo comunitario es que esas empresas puedan avanzar hacia la madurez sin verse obligadas a buscar recursos, socios estratégicos o una salida corporativa principalmente en Estados Unidos u otras regiones con mercados de capital riesgo más profundos.
Un instrumento para cerrar la brecha de financiación
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró la entrada en funcionamiento del mecanismo y afirmó que permitirá que las scaleups encuentren en Europa los recursos necesarios para convertirse en empresas líderes a escala mundial. Según la mandataria, retener a estas compañías contribuirá a transformar la innovación desarrollada en el continente en una ventaja competitiva, en lugar de dejar que su crecimiento y su propiedad se consoliden en otros mercados.
La dimensión del problema quedó reflejada en un dato presentado en junio por la comisaria europea de Startups, Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva. En rondas de financiación superiores a 50 millones de euros, las empresas emergentes de la Unión Europea tienen acceso aproximadamente a una séptima parte del capital disponible para sus homólogas estadounidenses. La diferencia afecta especialmente a las compañías tecnológicas que requieren inversiones prolongadas antes de alcanzar rentabilidad o una posición dominante.

Esta carencia no implica necesariamente que Europa produzca menos investigación o menos empresas innovadoras. El desafío aparece en la transición entre el descubrimiento, la creación de una startup y su expansión global. Una compañía puede nacer en un ecosistema europeo, desarrollar allí su tecnología y, sin embargo, trasladar su sede, captar capital extranjero o ser adquirida antes de consolidar una actividad empresarial de gran escala dentro de la Unión.
Capital público y privado para sectores estratégicos
El Fondo Scaleup Europe reunirá a inversores públicos y privados en una coalición coordinada junto con la Comisión. Entre los socios fundadores figuran Novo Holdings, el Fondo de Exportación e Inversión de Dinamarca (EIFO), CriteriaCaixa, Santander/Mouro Capital, Fondazione Compagnia di San Paolo, Intesa Sanpaolo, Fondazione Cariplo, APG Asset Management —en nombre del fondo de pensiones neerlandés ABP—, Wallenberg Investments y Allianz.
La participación de entidades con perfiles diferentes busca ampliar la capacidad financiera del instrumento y distribuir el riesgo asociado a inversiones en empresas de rápido crecimiento. La movilización anunciada de 5.000 millones no equivale necesariamente a una única aportación presupuestaria europea, sino a la capacidad de atraer y canalizar recursos de distintos inversores hacia operaciones de expansión. La eficacia del fondo dependerá, por tanto, de la rapidez con la que seleccione proyectos, de la calidad de sus decisiones y de su capacidad para acompañar a las empresas durante varias rondas.
Las áreas prioritarias incluyen inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, semiconductores, robótica y sistemas autónomos, energía, espacio, biotecnología, medicina, materiales avanzados y tecnología agrícola. La selección refleja la estrategia europea de reforzar sectores considerados esenciales para la autonomía económica y tecnológica, al tiempo que se intenta reducir dependencias externas en ámbitos con impacto industrial, militar, sanitario o energético.
Un calendario iniciado en 2025
Von der Leyen anunció la creación del fondo en septiembre de 2025. Desde entonces, la iniciativa debía completar su estructura jurídica, reunir a los inversores y definir la gestión profesional del capital. El Consejo Europeo de Innovación (EIC), organismo del que forma parte el programa, eligió en mayo a EQT como asesora de inversiones y gestora del fondo.
EQT, considerada la mayor firma europea de mercados privados, tendrá un papel central en la identificación y evaluación de las compañías candidatas. La elección de un gestor especializado responde a la necesidad de analizar empresas con modelos de negocio tecnológicos, activos intangibles y perspectivas de crecimiento que no siempre pueden valorarse con los criterios tradicionales de la financiación bancaria.
El reto será convertir el anuncio en escala
Zaharieva sostuvo que el fondo se apoya en la capacidad científica europea y en el sólido desempeño de sus empresas emergentes, y que pretende cerrar la brecha que impide a las compañías más prometedoras convertirse en líderes globales manteniendo su base en Europa. La iniciativa, sin embargo, se desplegará en un mercado fragmentado, con diferencias regulatorias, fiscales y de acceso al capital entre los Estados miembros.
La disponibilidad de financiación es una condición necesaria, pero no la única para retener a las scaleups. Estas empresas también necesitan un mercado europeo suficientemente integrado, procesos de contratación ágiles, talento especializado y normas que permitan probar y comercializar nuevas tecnologías con mayor rapidez. Por ese motivo, el impacto del fondo se medirá no solo por el volumen de inversiones anunciadas, sino por su capacidad para sostener el crecimiento de compañías europeas hasta etapas en las que puedan competir internacionalmente sin abandonar el continente.
Con los trámites legales ya completados y las primeras operaciones previstas para las próximas semanas, Bruselas inicia ahora la fase decisiva del proyecto: demostrar que la cooperación entre instituciones públicas, inversores privados y gestores especializados puede transformar una bolsa de innovación dispersa en empresas de escala mundial con raíces europeas.
