Buques cambian ruta en Ormuz pese a acuerdo EE.UU.-Irán

Ocho buques mercantes avanzaron hacia la salida del Estrecho de Ormuz entre el viernes y el sábado, pero dieron media vuelta antes de completar el cruce. Cuatro de ellos retomaron luego su viaje por la ruta más próxima a la costa iraní, según datos de seguimiento marítimo recogidos por El Financiero. El episodio ilustra las dificultades que persisten para las navieras aun después del acuerdo alcanzado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán.

Las embarcaciones incluyeron petroleros de crudo, buques cisterna de productos refinados, graneleros y transportadores de vehículos. Varias llegaron hasta la punta de la península de Musandam antes de girar 180 grados. Posteriormente, al menos cuatro navegaron hacia el norte para incorporarse al corredor que Teherán considera autorizado.

El acuerdo y la recuperación parcial del tránsito

El pacto bilateral permitió que el número de buques que cruzan el estrecho aumentara de forma notable. Desde el lunes se registra un promedio diario de 34 buques de carga de materias primas. Entre el 30 de junio y el 1 de julio, 65 embarcaciones transitaron por el lado omaní y 59 contaron con apoyo estadounidense, de acuerdo con el Joint Maritime Information Center. Estas cifras representan una mejora respecto a los meses de mayor tensión, aunque siguen por debajo de los volúmenes anteriores al conflicto.

Pese al incremento, las compañías navieras mantienen reservas. El hecho de que varios buques hayan optado por modificar su ruta después de acercarse al estrecho revela que la reapertura técnica no equivale a una normalización operativa completa.

Advertencias iraníes y decisiones de las navieras

Durante los últimos meses, buques que intentaban abandonar el Golfo Pérsico recibieron mensajes por radio de fuerzas iraníes que exigían autorización de Teherán para atravesar la zona. Algunas embarcaciones que continuaron sin esa autorización fueron objeto de ataques, según reportes disponibles. Este precedente obliga a las empresas a evaluar cada travesía considerando la seguridad de la tripulación, las condiciones de los seguros marítimos y el riesgo de interrupciones.

La maniobra de los ocho buques se produjo en ese contexto. Aunque el acuerdo político abrió el paso, no resolvió la cuestión de quién establece las reglas de navegación. Irán sostiene que conserva la capacidad de fijar las rutas autorizadas, mientras Estados Unidos respalda el corredor cercano a Omán. Las navieras quedan así expuestas a instrucciones contradictorias.

Factores que retrasan la normalización

La recuperación del tránsito depende no solo del número de buques que logran cruzar, sino de la certeza que perciben las compañías. Cuando una ruta atraviesa una región en disputa, los costos de protección aumentan y las tripulaciones evalúan si existen condiciones suficientes para evitar quedar atrapadas entre fuerzas militares. Esta incertidumbre explica por qué algunas empresas optan por esperar o modificar su itinerario incluso cuando el estrecho está técnicamente abierto.

El movimiento registrado la semana pasada muestra que los buques están regresando, pero también que cada decisión sigue requiriendo un análisis caso por caso. Cuatro de las ocho embarcaciones lograron continuar tras cambiar al corredor promovido por Irán, mientras el resto optó por dar media vuelta sin completar el viaje.

Repercusiones más allá de Oriente Medio

El Estrecho de Ormuz es una vía esencial para el transporte de petróleo, productos refinados y gas natural desde los países del Golfo. Cualquier alteración prolongada del flujo puede modificar las expectativas sobre disponibilidad y costos de transporte, aunque un episodio aislado no genera automáticamente variaciones en los precios internacionales. Los mercados observan tanto el volumen de cruces como la facilidad con que estos se realizan.

Mientras persista la diferencia entre Washington y Teherán sobre quién fija las condiciones de navegación, las navieras continuarán enfrentando tres opciones cada vez que se aproximen al estrecho: avanzar, esperar o cambiar de ruta. La evolución de las negociaciones bilaterales y las condiciones de seguridad determinarán el ritmo de la recuperación del comercio marítimo en la zona.

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