El Servicio de Administración Tributaria redujo en 2026 el ritmo de devolución de impuestos a contribuyentes, en un contexto marcado por mayores revisiones sobre la procedencia de los saldos a favor y por una operación fiscal más estricta. En la primera mitad del año, las devoluciones por saldos a favor sumaron 430 mil 92 millones de pesos, una caída de 12% frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras del propio organismo.
La tendencia fue más visible en el IVA. Entre enero y junio de 2026, las devoluciones de este impuesto bajaron 15% anual, al pasar de 433 mil 563 millones de pesos en el primer semestre de 2025 a 366 mil 741 millones en el mismo lapso de este año. El descenso contrasta con el avance de 11% real anual en la recaudación del impuesto, el mayor para un periodo similar en 12 años, lo que sugiere que el freno no proviene de una menor generación de saldos a favor, sino de una verificación más intensa antes de autorizar los pagos.

Allen Saracho, integrante del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, sostuvo que si la recaudación aumentó, las devoluciones también debieron reflejar ese comportamiento. A su juicio, el SAT está revisando con mayor cuidado los saldos a favor que los contribuyentes reclaman, una práctica que en algunos casos se ha extendido hasta funcionar como una “mini auditoría”. Esa mayor amplitud en las revisiones, añadió, eleva la carga documental para empresas y personas físicas y explica que varios trámites queden suspendidos hasta que la autoridad recibe la información requerida.
El efecto operativo es relevante. Cuando el fisco formula requerimientos sustanciosos, algunos contribuyentes detienen la solicitud y la reanudan solo después de responder cada observación. En la práctica, eso dilata la salida de recursos que suelen ser parte del capital de trabajo de empresas con márgenes estrechos o alta dependencia de liquidez fiscal. Saracho advirtió que, si el esquema persiste sin calibración adecuada, el costo financiero para ciertos sectores puede subir de forma importante.
La lectura no es uniforme en todas las figuras tributarias. Mientras las devoluciones de IVA retrocedieron, las de ISR crecieron 19% anual en el primer semestre, al pasar de 48 mil 609 millones de pesos en enero-junio de 2025 a 58 mil 3 millones en igual periodo de 2026. Ese comportamiento ocurrió aun cuando la recaudación del ISR cayó 6.2% real, una divergencia que apunta a dinámicas distintas entre ambos impuestos y a criterios de revisión que no están impactando por igual en cada caso.
El contraste entre una recaudación más sólida y devoluciones más débiles abre una señal de cautela para el resto de 2026. Si el cambio responde principalmente a temporalidad y a ajustes operativos, el flujo podría normalizarse en los próximos meses. Si, en cambio, la autoridad mantiene un escrutinio más duro de manera permanente, el sistema de devoluciones podría tardar más en regresar a ritmos habituales y seguir presionando la liquidez de los contribuyentes que dependen de esos recursos para sostener su operación.
