Camisea abre debate sobre exportaciones

El consorcio Camisea admitió que una eventual extensión de los contratos de exportación de gas natural del Lote 56 tendría que ser renegociada entre PERU LNG, la empresa que ejecuta los envíos, y el próximo gobierno peruano. El tema gana peso porque el contrato de exportación vigente vence en 2028 y su plazo ya fue ampliado hasta 2031 por causales de fuerza mayor, de modo que la discusión coincidirá con el próximo relevo presidencial en el país.

La precisión llega en un momento en que el gas de Camisea sigue siendo una pieza central de la matriz energética peruana. El consorcio abastece el 96% del gas que se consume en el mercado interno, produce cerca del 70% del GLP local y cubre alrededor del 40% de la energía de la matriz eléctrica nacional. Aun así, la exportación continúa siendo uno de los pilares del negocio, tanto por su aporte de ingresos como por su impacto en la rentabilidad de toda la cadena.

Una negociación que no depende solo de Camisea

“No es Camisea la que tiene que negociar, eso lo tiene que negociar PERU LNG, y seguramente forma parte de su estrategia”, señaló Germán Álvarez, vicepresidente de Operaciones y Servicios Integrados de Pluspetrol. La definición es relevante porque los dos consorcios están conectados por un accionista clave: Hunt Oil, que participa con 25,2% en Camisea y con 35% en PERU LNG. Esa coincidencia le da un papel estratégico en cualquier conversación sobre continuidad, precios y volúmenes de exportación.

El Lote 56, orientado a exportación, y el Lote 88, dedicado al mercado interno, conforman el núcleo operativo de Camisea en Cusco. A ellos se suma el Lote 57, operado por Repsol, cuyo gas también utiliza la infraestructura del proyecto, y próximamente el Lote 58, en manos de la estatal china CNPC. La producción se transporta por uno de los ductos de Transportadora de Gas del Perú hasta Pampa Melchorita, en Ica, donde PERU LNG licúa el gas antes de enviarlo a mercados internacionales, sobre todo en Asia y Europa.

El peso económico de la exportación

Camisea tiene una capacidad máxima de 1.850 millones de pies cúbicos diarios, pero hoy produce unos 1.650 millones. De ese volumen, aproximadamente 700 millones de pies cúbicos diarios se destinan a exportación, mientras 290 millones se reinyectan. Para Pluspetrol, esa salida externa no es un accesorio sino una condición para sostener la escala del proyecto, especialmente en un contexto de declinación del Lote 56, que ya obliga a pensar en extensión de vida útil, nuevas autorizaciones ante Senace y posibles exploraciones adicionales.

Claudio Vásquez, director de asuntos externos y sostenibilidad de Pluspetrol, sostuvo que la extensión de los acuerdos “es un tema que debe ser discutido por toda la cadena del gas, buscando el mejor escenario para las partes involucradas y la continuidad del proyecto”. El argumento apunta a una lógica de interdependencia: el negocio exportador ayuda a sostener inversiones, regalías y aportes fiscales, pero también puede entrar en tensión con la demanda interna si no se administran bien los plazos, los volúmenes y la disponibilidad futura del recurso.

La empresa afirma que cerca del 40% de las regalías, aportes a la renta y valores sobre el PBI generados por Camisea provienen del mercado de exportación. El dato explica por qué la discusión supera a las compañías involucradas y se proyecta al próximo gobierno. En paralelo, el contexto internacional tampoco es neutro: a mayo de 2026, el gas natural en Estados Unidos cotizaba entre 2,80 y 2,90 USD/MMBtu y el TTF europeo entre 44 y 47 EUR/MWh, con exportaciones récord de GNL y alta volatilidad por las tensiones en Oriente Medio. Ese escenario puede mejorar el atractivo comercial del negocio, pero también elevar la presión política sobre el destino del gas peruano.

La próxima administración tendrá la última palabra

Para el Estado peruano, la discusión no se limita a renovar un contrato. Implica decidir qué equilibrio se busca entre mercado interno, exportación, reposición de reservas y seguridad energética. Mientras Camisea asegura que aún le queda gas para otros 16 años en conjunto, el Lote 56 ya muestra señales de declive y su horizonte depende de decisiones técnicas, ambientales y contractuales que no estarán cerradas antes del cambio de mando. En ese cruce entre negocios, política energética y calendario electoral se jugará buena parte del futuro exportador de Camisea.

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