Los datos del Inegi correspondientes a abril de 2026 muestran que la formación bruta de capital fijo creció 4.0% mensual, el mayor avance desde enero de 2019, y rompió una racha de 19 meses de caídas interanuales con un incremento de 5.1%. El detalle revela que la construcción residencial, impulsada por capital privado, avanzó 12.4%, mientras que la no residencial apenas subió 0.1%. El gasto en maquinaria importada creció 6.2%, compensando la caída de 3.7% en equipo nacional.
El peso del sector residencial en el repunte
La construcción residencial explica la mayor parte del dinamismo observado. Este segmento, donde predominan decisiones de particulares y desarrolladores privados, registró su mayor expansión mensual en más de dos décadas. El contraste con la construcción no residencial, vinculada a obra pública, evidencia que el repunte actual descansa casi exclusivamente en decisiones de mercado y no en programas gubernamentales.
Esta distribución tiene consecuencias directas para el empleo y la cadena de proveedores. Las empresas de materiales de construcción orientadas al segmento habitacional han comenzado a registrar incrementos en pedidos, mientras que las firmas especializadas en infraestructura pública continúan operando por debajo de su capacidad instalada.

La maquinaria importada como termómetro de confianza
El crecimiento de 6.2% en equipo importado revela que las empresas están dispuestas a realizar desembolsos en bienes de capital cuando perciben señales de demanda sostenida. Este comportamiento coincide con el repunte de importaciones de bienes de capital reportado en marzo y sugiere que los planes de inversión de mediano plazo no se han cancelado por completo.
Sin embargo, la caída simultánea de 3.7% en maquinaria de origen nacional plantea interrogantes sobre la competitividad del sector manufacturero local. Las empresas parecen preferir equipos extranjeros, posiblemente por precio, tecnología o plazos de entrega, lo que reduce el efecto multiplicador sobre la industria mexicana de bienes de capital.
La brecha entre inversión privada y pública se amplía
La inversión privada creció 4.6% mensual, su mejor resultado desde octubre de 2014. En cambio, la inversión pública apenas avanzó 0.5%. Esta diferencia de ritmo confirma que el sector privado está recuperando terreno mientras el sector público mantiene una contribución marginal.
Para las constructoras medianas y pequeñas que dependen de licitaciones gubernamentales, la brecha representa un riesgo de supervivencia. Varias de ellas han reportado reducciones de personal y postergación de proyectos durante los últimos trimestres, situación que difícilmente se revertirá si los presupuestos públicos no se ejecutan con mayor celeridad.
Tres implicaciones estructurales que suelen pasar inadvertidas
Primero, el repunte residencial indica que el mercado de vivienda media y alta comienza a absorber inventario acumulado, lo que podría estabilizar precios en algunas zonas metropolitanas durante el segundo semestre. Segundo, el mayor uso de equipo importado incrementa la exposición del país a fluctuaciones del tipo de cambio y a posibles restricciones comerciales futuras. Tercero, la debilidad persistente de la inversión pública reduce la probabilidad de que la recuperación se extienda a regiones con menor dinamismo privado, acentuando disparidades regionales ya existentes.
Perspectivas de distintos actores
Los desarrolladores de vivienda media y residencial ven con optimismo el dato de abril y anticipan que la demanda se mantendrá si las tasas de interés no vuelven a subir. Los proveedores de maquinaria nacional, por el contrario, advierten que la preferencia por equipo importado erosiona su participación de mercado y solicitan revisiones a los esquemas de financiamiento para compradores locales.
Los gobiernos estatales y municipales enfrentan presión para acelerar la ejecución de recursos etiquetados, ya que la brecha con la inversión privada vuelve más visibles las carencias de infraestructura básica en zonas donde el capital privado no llega. Organismos empresariales han señalado que sin un piso mínimo de obra pública la recuperación seguirá siendo frágil y concentrada en pocas entidades.
Riesgos que podrían frenar la tendencia
El principal riesgo radica en la sostenibilidad del componente residencial. Si el empleo formal y el crédito hipotecario pierden dinamismo en los próximos meses, el impulso de 12.4% podría revertirse con rapidez. Otro factor de incertidumbre es el comportamiento de las importaciones de bienes de capital: cualquier endurecimiento de condiciones crediticias internacionales o alteraciones en las cadenas de suministro globales afectaría directamente este rubro.
Finalmente, la debilidad estructural de la inversión pública representa un límite de mediano plazo. Sin proyectos de infraestructura que generen demanda agregada en regiones rezagadas, el crecimiento de la formación de capital seguirá dependiendo de ciclos sectoriales privados y, por tanto, será más volátil ante choques externos.
